sábado, 16 de diciembre de 2006

Educación Infantil: Sensibilidad con las diferencias. Inclusión, más allá de la integración


Al nacer todos nacemos diferentes, unos con los ojos azules, otros morenos, altos, gorditos, etc. María nació con un cromosoma de más en sus células. Pero por esa tendencia humana de simplificarlo todo y huir de la complejidad de lo diferente y diverso le pusieron nombre a su diferencia.
Lejos de construir su identidad en torno a su ternura, su mirada calida y confiada, sus manitas inquietas y deseosas de tocar y explorar el mundo, su piel suave, su deseo por experimentar y descubrirlo todo, sus posibilidades, se la dieron construida en torno a su diferencia y limitaciones: María no es María, es simplemente Síndrome de Dows. ¡qué miopes somos! le hemos puesto una etiqueta y ya lo tenemos todo perfectamente ordenado y clasificado.
María tiene un año y medio y gracias a su diferencia recibe atención temprana ¡que suerte tiene María! Los otros niños/as sólo pueden explorar el mundo que les rodea, pueden relacionarse con otros niños, jugar, crear, imaginar, soñar, construir, experimentar, vivir, etc. María recibe atención temprana lo que le ayudará a integrarse en una sociedad que es tan generosa como para permitir que se integre, a pesar de su diferencia y de sus limitaciones, entre nosotros. Al nacer con ese cromosoma de más le ayudamos a limar la diferencia, la aceptamos y la dejamos estar entre nosotros.
María asiste a sesiones muy divertidas de normalización, su “seño” frente a ella y con sus manos cogidas para que se sienta segura le pregunta: María ¿Dónde está la pelota?, María tiene delante unas tarjetas, una seño, una mesa y también tiene a su alrededor multitud de objetos en la habitación donde se encuentra sola con su seño. Hay tantos estímulos, tantas cosas por descubrir, pero su seño le vuelve a preguntar por dónde está la pelota. María quiere explorar, tocarlo todo, mirarlo todo, vivirlo todo. Pero su seño con cariño le vuelve a preguntar por la dichosa pelota. María toca una tarjeta, otra, quiere tocarlo todo, pero su seño con cariño le vuelve preguntar por la dichosa pelota. Realmente debe ser importante lo de la pelota.
En el delfinario de Madrid los adiestradores trabajan con los delfines.
Una de las características más conocidas y notables de los delfines es su inteligencia. Están dotados de una gran capacidad de aprendizaje, lo que se aprovecha en la mayoría de los zoos para adiestrarlos en una serie de ejercicios que, no obstante, siempre están en la línea con sus habilidades naturales. La adiestradora pretende que el delfín a una señal suya se impulse y pase a través de un enorme aro, el delfín en la piscina observa, mira todo lo que hay dentro y fuera de la piscina, le ocupan otras cuestiones, pero su adiestradora repite una y otra vez la señal para que se impulse y pase por el interior del aro. Realmente debe ser importante pasar por el aro. La situación se repite una y otra vez hasta que el delfín hace lo que quiere su adiestradora, está lo acaricia en su dorso y cabeza y con la otra mano lo obsequia con un delicioso pescado por el éxito conseguido.
María posa la mano en la tarjeta que tiene el dibujo de una pelota, la seño aprovecha la circunstancia para elogiar la acción de María, le alaba y le obsequia con una bolsa de gusanitos ¡que buenos están los gusanitos!
Otro día María con la mano de su seño sobre la suya “dibuja” la cara humana, primero un ojo, luego otro, después una nariz, una boca y unas orejas. ¡Muy bien! le dice la seño a María, pero no hay gusanitos. Falta algo que debe ser muy importante. ¡ah! falta el pelo. La seño sujeta la mano de María, que a su vez sujeta un lápiz, y la coloca en la parte superior de aquello que parece ser una cara y traza un pelo hacia un lado, luego otro y otro. Ya tiene pelo ¡qué bien María! Pero la cara de su mama no es como eso que su seño dice que ha hecho María, tampoco la suya, pero parece que lo realizado es importante para su seño ya que está muy contenta.
Otro día, desmontan un muñeco articulado, para luego volver a dejarlo como estaba al principio, el ritual se repite y así pasa el tiempo y las sesiones de estimulación temprana. ¡Que suerte tiene María¡ aprende cosas tan divertidas e interesantes.
Mientras, otros niños/as juegan con otros niños/as, descubren el mundo que les rodea, experimentan, sienten, viven… Y por qué María no abandona el pescado, perdón los gusanitos, y desde la inclusión hace y aprende lo mismo que otros niños/as.


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76 comentarios:

nadia dijo...

Considero que si la idea es de integrar a todas las personas con algún tipo de "diferencia" a la sociedad y que por parte de la sociedad no exista ningún tipo de discriminación, hay que comenzar por no darle una educación diferente ya que esa es la primera diferencia que encontramos en el tratamiento de estos niños.
Por otro lado creo que les exigen más de lo que deben y que NO por enseñarle las letras a los dos años o a pintar una cara con todas sus partes al año y medio los niños van a ser capaces de construir su conocimiento ni mucho menos. Creo que por ese camino los mismos de la asociación hacen diferencia con los niños con Sindrome de Down.

Melany, Vero y Cristi dijo...

¿EDUCACIÓN O ADIESTRAMIENTO?

Estamos de acuerdo en que todos nacemos diferentes y María también,su diferencia más destacada es que ha nacido con un cromosoma de más,enfermedad conocida como Síndrome de Down.
Los niños como María, nada más nacer, se le etiqueta limitando muchas de sus posibilidades.
No estamos de acuerdo con la idea de que a todos estos niños se les etiqueten,ya que así se limita su desarrollo cognitivo y motor.
Respecto a la atención temprana, creemos que es necesaria para el buen desarrollo de estos niños, pero no de la forma que la recibe María ya que las actividades que recibe por parte de la psicóloga no son las adecuadas para unos niños de esa edad. Pensamos que aunque por la mañana acuda a la escuela infantil, por la tarde debe de recibir una atención especial, pero de forma distinta: con más niños, realizando actividades más dinámicas y libres que aumenten su autonomía.
Vemos claramente en las actividades que realiza que la intentan adiestrar más que educar, porque en la actividad de desmontar un cuerpo humano articulado y volver a pegarlo pensamos que María no aprende nada sino que memoriza donde
debe pegar las piezas para recibir la recompensa de la “seño”.
A pesar de todo esto, a medida que van pasando los años vemos como ha habido una gran evolución en el tratamiento e integración de personas con Síndrome de Down y observamos como cada vez se integran más en la sociedad.

nadia dijo...

Marisierra Urbano, Maricarmen Fernandez Palomar, Piotr Maciejewski y Nadia Aguila.
Las diferencias existen porque nosotros hacemos que existan. Darle a María una enseñanza en donde prácticamente se le obliga a hacer las cosas, no va a llevar a que la niña construya su propio conocimiento. Si que es verdad que necesitan un apoyo más dedicado y ofreciendo un tiempo adicional en su proceso de aprendizaje, pero no por eso hay que saltar las secuencias por las que todo niño tiene que atravesar, jugando, disfrutando y explorando por sus propios medios, para llegar a completar su desarrollo.
Parece que al ver que María presenta un Sindrome de Down ya que no contiene la misma cantidad de cromosomas que la mayoría de la gente, los maestros aplican en su enseñanza el triple de tareas que a un niño de su misma edad, suponiendo así que la niña va a tener un desarrollo completo, es decir que a través del “adiestramiento” los niños no aprenden sino que hacen lo que les dicen que tienen que hacer.
Un niño Sindrome de Down no es un niño, es un Sindrome de Down, eso es lo que plantean estas personas que se ocupan de resaltar sus diferencias y limitaciones, sin ver aquellos rasgos y virtudes que tienen estos niños, los cuales tenemos todas las personas, aquellos que debemos de utilizar como recursos para que el desarrollo del individuo sea completo, individual y gratificante.
A María se le exige más de la cuenta, proponiéndole actividades que no va a ser capaz de realizar y eso ¿no puede llevar a que María se frustre?. Además ¿qué es lo que se quiere conseguir?, integrar a María tal y como es, con sus defectos y virtudes, en la sociedad sin ver ningún tipo de diferencia o contar con María para explicar la diversidad que existe en todos.
Consideramos que los niños ante todos son niños y por mucha responsabilidad que tengamos en el aprendizaje de los mismos, no hay que olvidar que cada uno es diferente al otro y que se tienen necesidades distintas, más allá del color que sean, de donde vengan o de si tienen un cromosoma más o uno menos, por eso la enseñanza que se ofrece tiene que ser libre, tiene que responder a las necesidades y no tratar a la diversidad, sino comprenderla.

anabel,sandra,rocio,angela,barbara dijo...

En nuestra opinión a los niños con Síndrome de Down no hay que
adiestrarlos, hay que educarlos al igual que a los demás niños,ya que todos son iguales, los que presentan este síndrome tienen casi la misma capacidad de aprendizaje simplemente hay que desarrollarla mas detenidamente. Muchos de ellos han llegado a tener su propia autonomía, tienen estudios superiores,desempeñan trabajos...
Algunas técnicas aplicadas por algunos especialistas no son del todo buenas ya que malgastan tiempo para enseñar simplemente una rutina obligando a estos niños a que ejecuten una misma acción sin conseguir buenos resultados ni ningún aprendizaje que les sirva para su desarrollo.
Pensamos que estos niños deberían tener el mismo trato para su aprendizaje que el de los niños “normales” , estando en contacto con ellos y no metiéndolos en una habitación solos sin ningún contacto,solo el del profesional. Trabajando en grupo se adquieren muchos conocimientos y experiencias que serían imposible de conocer si trabajas solo.

Ya que en la jornada de Síndrome de Down hicieron tanto hincapié en que estos niños hay que tratarlos con mucho cariño y no gritarles no entendemos porque la psicóloga le habla en un tono tan alto y se muestra tan hipócrita en las imágenes que nos mostraron.
Por otro lado decir que en realidad la psicóloga se esta engañando así misma ya que es ella la que realiza la mayoría de las actividades. Pensamos que para realizar el trabajo de esta psicóloga se necesita dedicación y querer hacerlo de verdad.

También hay que decir que se ha avanzado mucho con estos niños(aunque las técnicas no sean las adecuadas)y cada vez se van integrando mas a la vida diaria,aunque se les siga discriminando.

magda anke maripi dijo...

Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.Comentario realizado por Magda, Anke y Maripi
Los temas a tratar en la conferencia sobre el Síndrome de Down fueron los aspectos de desarrollo e integración de personas afectadas.
De ejemplo nos presentaron a una niña de año y medio llamada María con Síndrome de Down.
Los procedimientos en el proceso de educación fueron presentados con mucho convencimiento de que la manera de ejecutarla era la más idónea para su desarrollo. Todos los profesionales se mostraron contentos del acogimiento de María en un centro público con niños "normales", sin diferencias. Insinuando una forma de establecimiento de integración que no es real. Porque la presencia física no implica una interacción con todos los miembros del grupo existente.
La integración presupone una relación en todos los sentidos, principalmente a través del juego, pero el método aplicado a María consiste en practicar actividades distintas a sus compañeros.
Se le exige acciones y ejercicios que no corresponden con su edad.
En su afán de superar las deficiencias presentadas por la niña, no se percatan que sus exigencias son superiores a un niño de esta edad en condiciones "normales".
El método conductista aplicado ignora la necesidad de un desarrollo global de la persona. Más que una enseñanza parece un adiestramiento para ser capaz de poder ejecutar un determinado comportamiento en un momento determinado. Este es el producto de una estrategia de enseñanza parcelada.
En conclusión, somos conscientes de que María precisa más tiempo en la realización del día a día en una Escuela Infantil, sin que de lugar a una enseñanza fuera del contexto que se aplica a todos los demás niños. La integración debe convertirse en una inclusión permitiendo así que María sea aceptada tal como es ella y que experimente un desarrollo propio a su ritmo.

amanda dijo...

Amanda, Guadalupe, Carolina y Ruth

¿Cómo es posible que debido a un cromosoma de más se le encasille a un grupo de personas en el mismo saco?¿Quienes nos creemos ser etiquetando a éstas personas por una pequeña diferencia?¿Acaso los que nos creemos normales somos “superiores”?
Tendemos a lo simple sin preocuparnos en la complejidad de la especie humana y en metodologías ajustadas a cada tipo diferente de persona.
A los Sindrome de Down se les mide por su deficiencia y no por sus posibilidades y capacidades como cualquier otra persona, cuando lo que necesitan es un apoyo adicional centrado a su ritmo evolutivo individual de aprendizaje.
La idea de “normalizar” a los niños con estas peculiaridades es buena ya que aprenden mejor con la imitación y contacto con otros niños, y se adaptan con mayor facilidad, pero aplicarles otro tipo de seguimiento más exigente, como una metodología conductista, les resulta aburrida y estresante sobre todo a los más pequeños, dándoles todo hecho y limitando su propia creatividad, curiosidad, imaginación , autonomía personal...
Aprenden a identificar lo que esperan los demás de ellos y acaban realizando las acciones que el resto desean, sin ni siquiera plantearse si eso les hace feliz, ya que a los demás sí y entonces todos felices y a disfrutar del premio; con esa actitud pasiva en su vida, se convierten en nuestra marioneta formándola a la medida, para poder encajarla en nuestra sociedad, aunque dentro de su propia burbuja, siendo su” integración” muy relativa porque casi siempre se les considerará “personas especiales”.

cinthya desiré espe dijo...

Al nacer todos somos diferentes,el trabajo de Granadadown nos parece correcto,siempre que lo hagan con niños más grandes y lo refuercen los padres en casa.
Tenemos constancia de que en los talleres de formación ocupacinal, no son para pasar el rato(cajas)sino para aprenden un oficio y a desenvolverse por si solos.
(Grnadadown)defendió el ámbiente, debia de ser estimulante para el niño y que lo proporcionaran la interacción en el mundo social,pero en las imagenes vimos que maría trabajaba con fchas o tarjetas setadas en una silla de madera.
Desde nuestro punto de vista nosotros cambiariamos "las fichas"por objetos reales que los pueda tirar,chupar,volear,tocar y percibir sensaciones;igual que respecto al tiempo empleado la niña es qien debería decidir el tiempo.
Tambien opinamos que con la estimulación precóz los niños pueden tomar una postura negativa ante el aprendizaje si los obligamos a que aprendan antes de su momento óptimo de maduración .

Bea dijo...

En mi opinión los niños con Síndrome de Down no deberían de ser “adiestrados” y no creo que esto ocurra así.
La mayoría de ellos reciben estimulación temprana y para mi parecer pienso que es necesaria ya que si no se les da, con el paso del tiempo les costara ser uno más.
El hecho de que María acuda diariamente a la asociación y allí reciba unas clases especiales no implica que no se relacione con los demás niños ni explore su entorno más próximo ya que la escuela infantil le ofrece establecer relaciones sociales y conocer todo lo que le rodea.
Lo que no me parece bien es la manera de dar esas clases. Pienso que existen muchas actividades más lúdicas y más interesantes y donde ella podría desarrollarse mejor en todos los ámbitos.

celeste dijo...

Maria recibe atención temprana, si, pero no creo que eso sea lo único que recibe Maria. La información que recibimos en la conferencia sobre Síndrome de Down mostraba algo más bajo mi punto de vista. Esta niña, además de asistir diariamente a la asociación para recibir cierto refuerzo, acude diariamente también a la escuela, donde realiza las mismas actividades que los otros niños/as, experimenta y disfruta tocando, viendo, jugando…
Está bien que pensemos que podemos hacer algo más por Maria y por otros muchos pequeños/as en la misma situación, pero en mi opinión ya es algo el hecho de que se lleven a cabo este tipo de refuerzos pues sin ellos igual tendrían más problemas para llevar una vida normal en la sociedad. Está claro que se podríamos hacer muchas más cosas y de forma más natural por María y otros niños/as, pero requiere tiempo y un cambio de mentalidad.
En definitiva, mi opinión sobre el tema es que la gente que hoy por hoy trabaja en asociaciones como “Granadown” hacen una labor estupenda y en cierta forma necesaria. Aunque solo les enseñen ha hacer cajas de cartón, que seguro que hacen muchas más cosas, ya les impulsan a que hagan alguna actividad y no sean un mueble que no sabe hacer nada por si solo/a.

Marta Hernández Fernández dijo...

En mi opinión creo que las actividades que se les plantea a los niños y niñas con Síndrome de Down no son las más adecuadas para su formación, ya que, deberían de ser actividades más acordes con el mundo que nos rodea, como dice éste artículo los niños y niñas están deseando de explorar el mundo que les rodea y si se le quita esa oportunidad, no podrán explorarlo lo suficiente. Estoy totalmente de acuerdo que los niños y niñas con Síndrome de Down deben tener una atención temprana pero quizás debería estar pensada de otra forma, con actividades más divertidas y entretenidas, no creo que sea muy importante averiguar donde puede estar la “pelota”.
No debemos olvidar que todos los niños y niñas con Síndrome de Down necesitan el trabajo en conjunto de la familia, de los distintos profesionales del Síndrome de Down y de la educación para lograr su desarrollo integral y la mejor calidad de vida posible.
Puedo concluir que los niños y niñas con Síndrome de Down pueden desarrollar su potencial de aprendizaje y que tienen que seguir los mismos pasos de desarrollo que el resto de los niños y niñas, sólo con una dificultad que lo harán más lentamente pero, todo esto como he dicho anteriormente dependerá fundamentalmente de una familia sólida que les brinden amor y pertenencia y de profesionales de apoyo que crean primero en ellos como “personas” y luego como “personas con Síndrome de Down”.

Natalia Ochoa dijo...

Cada uno de nosotros al nacer tenemos nuestras diferencias, ya que cada persona es un mundo.
En el caso de María que nación con la peculiaridad de tener un cromosoma de más en sus genes, lo cual no debería influir para hacer su vida en sociedad, pero lamentablemente la mentalidad de las personas y la dificultades que va a encontrar a lo largo de si vida no podrá hacer esto posible; ya que los demás tacharán a los niños/as con Síndrome Down como: “Niños Especiales”.
La atención temprana que recibe María ahora que tiene un año y medio, me parece que la presionan a seguir una rutina que a la niña no le llama la atención, ella quiere explorar otras cosas por si sola, pero la presión de tener a la profesora encima que coja la pelota que ella le indica, esto lleva a desinteresar a la niña y no favorecer su aprendizaje.
Estas actividades también alejan a María de su entorno como poder relacionarse con otros niños/as, explorar el mundo que le rodea, jugar, imaginar, crear, etc.
La atención temprana que recibe María considero que son para niños con más edad; María ahora esta en el momento de ser aceptada por todas aquellas personas que tiene cerca, quienes le brinden amor, cariño, afecto y sobretodo animarla a conocer y descubrir cada día lo que ella puede hacer por si sola…
“No con la presión, si con el Cariño”.

Lola dijo...

¿Donde está la diferencia entre niño/a "normal" y niño/a con Sindrome de Dowm?
Realmente pienso que dicha diferencia la hemos creado nosotros mismos.
Todos los seres humanos nos diferenciamos en algo, no por nacer con un cromosoma de más hay que destacalo más que los demás.
En cuanto a la atención temprana, creo que es bueno darla para poder llegar a la autonomía; pero hay infinitas posibilidades de llevarla a cabo de una manera más natural, haciendola como algo del día a día, siempre dependiendo de las posibilidades y límites de cada uno; sin tener que buscarle los tres pies al gato.
Vivimos en una sociedad en la que hay que aprender a vivir y sobrevivir en ella, todos y cada uno de nosotros.

fany dijo...

Pensemos un momento en el comentario que hemos leido, prestando un poco de atencion y comprendiendolo, se puede ver las diferencias y "clasificaciones" tan enormes que aun existen en este mundo sobre las personas que no son "normales" para una gran`parte de la sociedad.Maria recibe estimulacion temprana , sí, y con eso se piensa que llegara a integrarse de una forma "normal" en esta sociedad de gente "normal", pero como se dice en el comentario ,¡y todo lo que se pierde al no explorar lo que ella realmente desea , lo que quiere tocar , sentir , vivir ... con todo ello se pretende que ¿aprenda ? o que mas bien ¿sea "enseñada" a responder a un estimulo condicionado como los tan famosos "perros de Pawlow"? pues bien, esta es la realidad , la autentica realidad . Y para los que todavia no lo sepan , los delfines si comen pescado, Maria no.

inmaG2 dijo...

Cuando comenzó la jornada sobre síndrome de down estaba expectante por conocer un poco más acerca de este tema, siempre me ha interesado todo lo relacionado con la educación especial y más después de haber estado con mi hermana en una de sus clases (ella es maestra de educación especial)
El caso es que conforme fue pasando la jornada me gustaba como la estaban planteando, la primera parte explicativa del síndrome me pareció muy satisfactoria todo iba muy bien hasta que llegó María a escena, según tenia entendido se estaba luchando por la diversidad y el aprendizaje a través de la experimentación y los sentidos , y lo que yo observé en los videos de María fue una realidad muy diferente, no la dejaban descubrir por ella misma ni observar el entorno, solo podía buscar objetos en tarjetas y “dibujar”(si se puede llamar dibujar a forzar el movimiento del lápiz con la mano de la seño sujetando la de María) si Maria puede ser como nosotros/as por qué no la dejamos ser como nosotros/as?

angela raso dijo...

Todos nacemos en igualdad de condiciones pero no todos somos iguales. Vivimos en una sociedad en la que supuestamente se defiende la integración, la diversidad. Si esto es así ¿por qué cuando nace un niño o niña como Maria la encasillamos en seguida como problema o como su caso como Síndrome y se le da un trato diferente llegando incluso a tratarla como un animal al que se le da un premio cuando hace algo bien? Tal vez sea porque en realidad no admitimos tanto la integración. Supone un cambio de lo que ya estamos tan acostumbrados en nuestros métodos de aprendizaje y es más fácil ser la “seño” que se limita a hacer lo que dice el “manual”.
Aunque es cierto que estos niños necesitan cierta atención, creo que ni el método ni las formas que siguen e la asociación son demasiado acertadas. Si tenemos que tratar a estos niños con cariño ¿Por qué los tirones y los gritos?. A Maria se le proponen actividades de atención temprana demasiado tiempo, quitándole así la posibilidad de dedicar parte de dicho tiempo a jugar, divertirse…con otros niños de la asociación, a descubrir , explorar, imaginar y crear por ella misma, como hace en el centro infantil. No podemos olvidar que es una niña que como tal debe de desarrollarse en todos los ámbitos y no estar encerrada en una sala con un adulto tanto tiempo.

sara fernandez maroto dijo...

Tengo un amigo con síndrome de deum y la verdad que me pareció muy interesante que hicieran esta jornada para aprender mas de ellos.
Pero todos somos diferentes, ¿dónde esta la diferencia entre un niño “ normal” y un “ síndrome de deum”? creo que nosotros mismos marcamos y creamos esas diferencias.
El principio de la charla me pareció bastante interesante, aprendí cosas que no sabia sobre ellos, pero.... todo cambio cuando comenzaron ha hablar de Maria.
Respecto a la atención temprana, es necesario para el desarrollo e los niños, pero las actividades que realiza no las veo adecuadas para su edad , y si hacen tanto hincapié en que hay que tratarlos con cariño y además no chillarles, pero en el video que nos mostraron la psicóloga hablaba creo que un poco alto a Maria y la verdad no con mucho cariño y no la dejaba descubrir por ella misma, y además no podía observar su entorno, solo podía identificar los objetos con unas tarjetas con dibujos y dibujar una cara con ayuda y esforzada de la psicóloga.
No entiendo porque le quitan la posibilidad de jugar, divertirse, experimentar, descubrir, .... como hacen los demás niños en el aula.
Si ella puede ser como los demás ¿ porque tratarla diferente o “adiestrarla”?

Rocío Santisteban dijo...

María, tiene síndrome de down, y eso es una realidad, si bien es cierto que tiene una serie de limitaciones, todos las tenemos, pero como la mayoría de las personas somos "normales", la sociedad no las ve... Puedo hablar de este tema desde una gratificante experiencia que tuve cuando aún iba al colegio, allí sentado, en su silla, junto al resto de los compañeros, estaba José, un alumno que nació, al igual que María, con un cromosoma más, José, asistía con todos nosotros a las mismas clases, excepto a religión y a otra asignatura más, que ahora mismo no recuerdo, tiempo que aprovechaban para darle esa atención especial que él necesitaba, pero en compañía de otros niños y niñas que también tenían necesidades educativas especiales. En cambio, en matemáticas, lengua, etc, José avanzaba casi a la misma velocidad que el resto... Tenía una inteligencia brillante, unas ganas por aprender casi infinitas, es un chico excepcional. A nosotros sus compañeros, se nos enseñó a tratarlo como uno más y no como a un Síndrome de Down.
Estoy de acuerdo en que estos niños necesiten este tipo de atención, pero no como se lleva a cabo en esta asociación, la psicóloga que adiestra a María, no se da cuenta de que por mucho que le chille, el interés por encontrar la pelota o dibujar la cara, no va a aumentar, además, pienso que dichas actividades no son las adecuadas para una niña o un niño de esa edad,¿Qué niño o niña con esa edad dibuja una cara? Me parece que más que enseñarle lo que hacen es forzarla, con lo que solo conseguirán que pierda el interés que pueda tener por aprender, y que lo que aprenda lo haga solo para comer gusanitos…
Con esta edad deben explorar los objetos, su medio circundante, todo aquello que les rodea, en interacción con sus iguales, y no estar sentada en una silla, con un profesional en frente, encerrada en cuatro paredes.
Debemos darnos cuenta de que estos niños y niñas no son tan diferentes como nosotros hacemos que sean, las limitaciones se las ponemos nosotros, y no el síndrome, que no es una enfermedad por cierto, que tienen.
Decir además, que esta atención a mi parecer debería centrarse más en desarrollar sus potencialidades, enseñarle aquello que les interese a ellos y no lo que nos interese a nosotros que aprenda, haciéndolo de forma lúdica, con actividades dinámicas, en interacción con los otros...
Por último, quiero hacer hincapié en otro hecho, no solo debemos educar a María, también debemos enseñarle al resto de niños que los niños y niñas que tengan Síndrome de Down o cualquier otro síndrome o enfermedad, no son subnormales, como se les suele llamar, o tontos, si no que son personas, al igual que nosotros, personas diferentes, como al fin y al cabo, lo somos todos.

Maria del Mar dijo...

La mañana parecía interesante e importante: cámara, folletos, presentación, Síndrome de Down. A medida que avanzaba la mañana escuchábamos a una persona cercana que nos enterneció por la intensidad y el cariño que hablaba de sus vivencias y anécdotas de niños muy capaces, porque casi todos conocemos a alguien en nuestro entorno cercano (con Síndrome de Down). También conmovía la historia de Maria contada por los educadores y el padre que no podía evitar intervenir, le daba las gracias a su hija por existir. Él comprobaba y también nosotros, que Maria se había integrado bien en un grupo de niños”normales” en el centro de infantil al que acude y comprobaba como era su rutina diaria.
Maria se reía con ternura y hacia actividades de todo tipo, establecidas para ella...Era angustioso ver como la niña intentaba explorar a través de su boca el objeto que tenia frente a ella, pero el objetivo de la otra “seño” era que hiciera lo que ella perseguía, que señalara el objeto que nombraba...y le apartaba una y otra vez la mano.
Yo me quedo con la palabra capacidades y no me quedo con dificultades. Experimentar en el mundo pienso que es necesario en todos los niños, el poder observar, manipular, intercambiar sensaciones, en definitiva conocer el mundo que les rodea y donde existan adultos que permiten poner a su disposición la realidad donde viven y crecen y lo hagan por ellos mismos, Dejemos pues que dibujen lo que ellos quieran o cojan lo que más le llame la atención.
Sí que son especiales estos niños, se merecen que pongamos a su disposición todo lo mejor como a sus otros compañeros.

Chari dijo...

¿¿Síndrome de Down o Marionetas de los “investigadores”??
En definitiva lo que es la conferencia, pues no ha estado muy mal. Ha sido informativa y humana.
Pero, ¿tenemos que ser humanos cuando en nuestra familia nace un niño “anormal”?
Es decir, durante toda la vida ha existido esta enfermedad. Sí, hoy en día son mirados con mas atención y no como niños inútiles, sino como niños que en un futuro no van a depender de nadie solo de ellos mismos. Suelen ser unos niños maravillosos y con un corazón de oro. Siempre están ahí y te abrazan cuando más lo necesitan. Pero lo que mas me llama la atención es el caso de Isidoro.
Desde que soy pequeña he sido consciente de la existencia de niños con síndrome de Down. Siempre he sabido que son especiales por su incapacidad de aprendizaje pero no me han enseñado a tratarlos como si fuesen una marioneta y manejarlos a mi antojo. Siempre los he tratado como a un igual mío, como ellos dicen, como a un niño normal. Yo creo que la sociedad es la que los hace diferentes: antes con la indiferencia y ahora con el agobio hacia ellos.
Isidoro y como él muchos padres mas, no han prestado el mínimo de atención a los niños con estas carencias de aprendizaje hasta que en su propia familia no ha nacido un niño así, como ellos dicen, anormal ó no normal.
En conclusión, y para no descalificar el maravilloso proyecto que han intentado hacer con esta jornada, decir que no se quienes son anormales: si los padres que toman a sus hijos como conejillos de indias ó marionetas, ó sus hijos con Síndrome de Down.

Sensi dijo...

En primer lugar, resaltar que la idea de las jornadas me pareció bastante atractiva, pues pensé; que interesante que nos aporten información sobre un@s niñ@s que, seguramente, nos encontraremos en nuestra futura vida laboral y de los que tenemos no mucha información sobre las diferencias comunes a ellos.
De este pensamiento partía mi idea sobre las jornadas y mi interés por acudir a ellas. Pero cual fue mi sorpresa cuando lo que me encontré fueron dos casos particulares (víctor y Maria) y como trabajaban con ellos o, mejor dicho, vi como "los adiestraban", como con mucho "esfuerzo y empeño" profesores y padres se empeñaban en que est@s niñ@s tenían que adquirir los mismos conocimientos que l@s otr@s... y he aquí mi pregunta ¿Qué niñ@ aprende lo mismo que otr@? Desde mi humilde opinión ningún niñ@ aprende lo mismo que otr@, aprenden lo que en cada momento les interesa aprender y sus necesidades l@s motivan para ello. Pero me pareció que en la conferencia no era esta la premisa para Víctor y Maria, pues ellos "tienen" que aprender lo que los adultos que les rodean les muestran, proponen o repiten para que aprendan una y otra vez...
Entonces ¿En que momento tenemos en cuenta o respetamos sus diferencias, sus características propias de sus necesidades, sus capacidades y su edad, sus ritmos...? ¿Cuando se tienen en cuenta todos estos aspectos? Los cuales "respetamos" con l@s niñ@s que no son síndrome de down. Y pretenden hacernos ver ¿que?, cuando ellos mismos lo único que han hecho ha sido presentarnos el trato "especial" que con ellos siguen, en vez de mostrarnos lo común a todos los demás y potenciar sus posibilidades.
Sin mas decir, que fueron unas jornadas muy emotivas pero, desde mi punto de vista, menos convincentes y mas excluyentes que la propia realidad.

magda dijo...

Conferencia “Síndrome de Down”

Maria es una niña de año y medio de edad con Síndrome de Down. Viendo el vídeo de Maria he sentido: ternura que manaba de sus padres y docentes; emoción por el afán de que Maria adquiera un desarrollo equitativo a cualquier niño de su edad; confusión respecto a la metodología empleada para obtener tal fin.
María nació con una anomalía genética, trisomia del par 21 (Síndrome de Down). Estos individuos presentan características diferentes, entre las que destacan debilidad muscular, retraso mental, problemas auditivos y cardiacos etc. Es obvio, que su aprendizaje presenta dificultades. Los procedimientos empleados en el proceso de su educación parten desde el modelo conductista. A través, de una serie de actividades repetitivas símil a un adiestramiento a Maria se le enseña.
Las exigencias son mayores que las utilizadas con niños de su misma edad.
Partiendo de mis pocos conocimientos, yo optaría por una metodología basada en el juego, aprovechando de una manera natural la espontaneidad de María y respetando su ritmo de aprendizaje.
También seria de gran utilidad contar con el apoyo de profesionales (psicólogos y fisioterapeutas...)
Otros temas tratados en la conferencia fueron los conceptos de integración e inclusión en la enseñanza. Superficialmente estos dos términos parecen que tienen un mismo significado. Sin embargo existe diferencia, entendemos por integración : acogimiento, aceptación, “presencia física”. Inclusión, implica interacción con todo el conjunto educativo (docentes, alumnos, métodos equitativos...) es decir, igualdad en todos los aspectos. Me parece injusto que a niños con “deficiencias”, no se le ofrezca las mismas oportunidades que al resto de alumnos. Por esto, apuesto por la inclusión en la educación. Y ya, por último, esta jornada ha resultado, una experiencia amena y rica en conocimientos para nuestra futura docencia

Bego dijo...

Las jornadas de síndrome de down me ayudaron a darme cuenta lo “ciegos “que estamos muchas veces que no nos percatamos de que nosotros (padres, educadores. Etc.)Podemos abrirle y enseñarle al niño un mundo de posibilidades y en que en ocasiones somos nosotros los que le cerramos puertas.
En el caso de Maria para mi parecer se preocupan mas en proporcionarle una (estimulación temprana)que así lo llaman pero que en realidad es una secuencia de repeticiones dia tras dia.¿donde trabajan con ella la interacción con los demás?¿y las salidas?¿juegos y demás?.
Supuestamente las jornadas eran para darnos a entender de que estos niños se pueden adaptar perfectamente y el dia de mañana pueden llegar a tener un trabajo unos estudios una familia.
Pero es que no se dan cuenta que ofreciéndole ese tipo de aprendizaje lo único que consiguen es que aprendan unas determinadas pautas a seguir siempre sin dejarle la mínima oportunidad de que experimenten y descubran por ellos mismos.
Por esto pienso que no deberían de excluirla de actividades que realicen los niños de su edad si no hacerla participe del grupo.

En conclusión los niños con síndrome de down son personas como todos y aunque tengan una capacidad especial no por ello hay que “amaestrarlos” al fin y al cabo TODOS SOMOS DIFERENTES.

isa cano dijo...

Así es como realmente pasa la vida para estos niños, aunque resulte muy duro decirlo o muchas veces nos cerremos a creer que no es asi. No tiene ninguna importancia el proceso por el que pasemos, por el que aprendamos, solo importa la meta, el final, lo que hemos conseguido, aunque "eso" no sea lo que nosotros queríamos conseguir. Está claro además que se hace además para obtener una recompensa. Muy fuerte, no?¿ y que hay de la autonomía, la personalidad? o aun más importante, ¿que hay de nuestro "propio" disfrute?Máría no tiene por qué disfrutar con nada de lo que hace, solo hacerlo bien y ya está. ¿asi realmente conseguiremos algo? está claro que no. no se pretende educar a una niña, se pretende crear un robot "estímulo-respuesta". que triste me parece.

beatriz dijo...

Beatriz Garrido Espadas
Este artículo aunque cruel es un reflejo vivo de nuestra sociedad, así somos.Existe la diferencia pero no se acepta. Es el caso de María, nació con un cromosoma de más y el resto de su vida será tratada de manera diferente a los demás. Por que somos tan listos que buscamos un nombre para las cosas que no son normales( a los ojos de la mayoría),las etiquetamos para sentirnos más seguros.A María se la etiqueta desde pequeña se limita a esta niña desde que nace. Va a vivir una vida paralela a los demás niños de su edad, no va a poder experimentar la vida y sus elementos como los demás ni compartir con otros niños, ni aprender con ellos.
Aprendemos en sociedad, nos niños necesitan un contacto con el medio en el que viven para poder realizar un aprendizaje significativo.Hay demasiado que ver , oler , tocar y sentir para trabajar con fichas.Cada niño es diferente a otro, único.
El texto nos ayuda a ver que a los niños se les trata como animales,¡que error!. Cada niño tiene que ser constructor de su propio aprendizaje debe experimentar , jugar y equivocarse y mostrarnos el mundo tal y como lo ve.
Realmente estamos muy lejos del término inclusión.Poco a poco se va dando una integración de las personas con síndrome de down en las aulas y en la sociedad, pero es solo eso, la integración de personas que claramente se consideran fuera de la misma y se les permite entrar.Me reitero en mi idea de que esto no es inclusión ni en las aulas ni en la vida.

marta dijo...

MARTA RUIZ RUEDA 1ºB EDUCACIÓN INFANTIL

Según mi criterio estoy en total desacuerdo con lo que argumentan algunas docentes de la educación: “ la escuela es exclusivamente para gente normal” ya que que los niños con síndrome de donw ( como en este caso, Maria) no pueden asistir a la escuela regular por que no tienen la capacidad de analizar. No estoy para nada de acuerdo con los que dicen que deben ir a una escuela especial, por favor, así nunca erradicaremos la discriminación de esta sociedad. No es que puede o no puede es que debe asistir a una escuela regular, donde por medio de una inclusión verdadera en clases regulares puede enfrentarse de mejor manera a los retos que implica la vida diaria.Una persona con síndrome de down tiene derechos y uno de sus derechos es poder vivir cerca de su familia, asistir a un centro escolar cercano a su casa y a las personas que quiere y que aprecia y por supuesto en su propia comunidad donde pueda aprender a vivir de la manera más independiente posible. La escuela no es propiedad de “normales”, la escuela es un bien público que debe dar respuesta a todas las necesidades y características de sus alumnos. En una escuela inclusiva todos somos escuela y todos tenemos derecho a una educación de calidad.

Un niño con Sindrome de Down se verá mucho más beneficiado si va a una escuela regular, solo así logrará encontrar los desafíos necesarios para desarrollar al máximo su potencialidad, en las escuelas especiales generalmente les exigen lo justo.

Lo que sí es que se debe buscar un colegio que tenga implementada la integración de estos niños especiales. Obviamente, no se podrá esperar nunca que vaya a la par con sus compañeros y en la mayoría de los casos van avanzando más lento, a su propio ritmo y los hacen repetir el grado si es necesario. Pero lo importante que a ellos les hace excelente integrarse a colegios con niños "normales" donde desarrollará al máximo sus capacidades y a la vez, él también aportará al desarrollo de valores y solidaridad en sus compañeros. Entonces todos se benefician, el colegio, los niños, los profesores y el niño especial en cuestión.

Se sabe que cuando a un niño o niña con síndrome de Down se le da la oportunidad y se le enseña a vivir una vida lo más autónoma posible ellos lo logran . Lo importante es darles esa oportunidad, darles la oportunidad de ser ellos mismos sin limitarlos, además no es tan cierto que los demás niños se burlen de ellos, si bien es cierto que se dice que los niños son crueles, también es cierto que si los enseñamos a ser tolerantes con las diferencias que todos tenemos, ellos ven a algún compañero con alguna necesidad especial, igual, uno más del grupo, y es muy cierto que un niño de estas características hace amigos dentro del aula y del centro educativo

Yo siempre aconsejaría la escuela regular. No obstante se necesitan apoyos y más ayuda, por lo que se requiriería mas esfuerzo; pero es lo mejor para ellos.

Angeles Morente Fernández dijo...

considero que la sociedad es la que hace la "diferencia".Desde el momento en que nace un niño conalguna anomalía se le tiende a etiquetar y a tratarlo de forma diferente.No se les deja que aprendan por ellos mismos, ni que descubran las cosas solos, sino que se le imponen lo que deben aprender y como deben de actuar, no se les deja interactúar por ellos mismos. Pienso que esto no va ha cambiar o va a costar mucho cambiarlo, siempre va ha existir la línea de la diferencia, aunque no debería ser así y la sociedad debería concienciarse de que estos niños tendrán sus dificultades para el aprendizaje pero pueden ser como los demás aunque irán a su ritmo y no porque tenga tal anomalía exigirles más.

Samanta dijo...

Samanta Lecce


Yo considero que una persona con Síndrome de Down es diferente, ya que se ha investigado sobre la enfermedad y los resultados dicen que son diferentes a las personas que nacen sin esa enfermedad. Pero con ésto no quiero decir que María o cualquier persona con Síndrome que tengan que desarrollarse en un "mundo aparte", ya que es una persona, y tiene que evolucionar con otros niños, con y sin dicha enfermedad, para que esa pequeña diferencia pase desapercibida. Tal vez estos niños con Síndrome de Down tarden un poco más en dibujar una cara, o en encontrar las pelotas, pero por ese retraso no hay que apartarlos de la bella etapa que es la infancia, y sobre todo compartirla con otros niños, diferentes en todos los aspectos, razas, enfermedad, eso es insignificante.
Tal vez, también haya que prestarle un poco más de atención, pero ya que se le ponen maestras individuales, éstas pueden estar en la clase con todos los niños, prestándole esa atención de más que necesitaría sin dejarlo fuera de la relación con otros niños.

Rocio dijo...

Rocío Ronquillo Díaz 1ºB

Me parece muy triste que una niña tan pequeña tenga que criarse en una infancia tan solitaria.Pienso que un niño de Sindrome de Down es igual que cualquier otro niño.Son personas, y eso es lo único que importa.Es normal que le presten más atención porque tengan menos capacidades,pero prácticamente no les dejan descubrir por ellos mismos, ya que les olbligan a que se aprendan cosas que ellos pueden descubir mediante sus sentidos.
Son personas con sentimientos, con sueños e ilusiones, como cualquier otra persona.
No debemos adiestrarlos sino educarlos.
Pienso que estos niños podrían realizar otro tipo de actividades para desarrollar sus habilidades.Y por supuesto es necesario que compartan actividades con otros niños ya que para que estos niños se desarrollen agusto deben de tener una buena infancia.
Ellos quieren ser aceptados como todo el mundo.Un niño con síndrome de Down es un niño como cualquier otro con un par de problemas adicionales que debe enfrentar.
Y a veces lo que necesita es una mano amiga y unas palabras de ánimo.Por ello deberíamos impedir etiquetarlos, y aunque este problema se va resolviendo aún hay muchas personas que se sienten discriminadas a causa de esta enfermedad, que es algo que hay que evitar.

Myriam dijo...

Pienso que ese estilo de educación está totalmente atrasado con respecto a la actualidad. Con esto quiero decir que gracias a que (dentro de lo que cabe) ya no se etiqueta tanto como se hacia años atrás. En algunos centros se están intengrándo en todas las aulas y se pueden sentir como sus iguales ( a pesar de su problema).
Los niños que nacen Con el Síndrome de Down deben ser tratados como cualquier niño y ,no por eso somos mejores personas como muchas que piensan que por el mero hecho de integrarlas se consideran grandes...
Como bien dice la historia de María, estos niños nacen con un cromosoma demás, lo implica un desarrollo intelectual y psicomotor más lento con respecto al resto, pero eso no quiere decir que no puedan hacer lo mismo que los demás niños.Estos incluso tienen más interés por conocer su entorno a pesar de que algunos profesionales se encargan de prohibirselo a base de tecnicas conductistas.No creo que haya que separarles de los niños “normales” pues esto atrasaria aún más su desarrollo, ya que, la relaciones con sus iguales, la exploración y experimentación del entorno con su propio cuerpo al igual que a todos los niños esto le ayuda a comenzar a conocer el mundo al que ha venido y a avanzar en todos los aspectos.Al igual que todos los niños necesitan jugar, expresarse con los demás y sobre todo cariño y separándolos de sus compañeros no conseguimos nada, sólo marginarlos de sus iguales lo que implica una vuelta a empezar a volver a marginarlos, así que pienso que esto es “ La pescadilla que se muerde la cola”
¿Por qué dar a María gusanitos como recompensa al aceptar que dibujo sale en la “tarjetita”, si se está perdiendo todo un mundo por explorar que realmente es una gran recompensa?

Vanesa Fernández Ruiz dijo...

Yo le preguntaría a la seño de María si realmente piensa que esa es la mejor manera de enseñar a una niña de un año y medio y si no había oído nunca que se aprende jugando, ni había oído hablar de la edad crítica, me parece increíble que se permita eso, primero los padres de María, que deberían negarse a tal barbaridad, para eso la pueden enseñar su madre o algún miembro de la familia que seguramente sabrán muy bien lo que es una pelota. Cada niño tiene un ritmo de aprendizaje y por no seguir el rebaño no se puede excluir, en la variedad esta el gusto no? A María se la está apartando de la sociedad desde antes de que ella misma sea consciente, por el hecho de tener una discapacidad, personalmente creo que la seño de María se equivoca porque una discapacidad no hay que intentar enmascararla, primero hay que aceptarla, y entonces esa persona será perfectamente normal. Los seres humanos somos cuerpo y espíritu no? Y yo creo que María tiene un cuerpo, y unos sentimientos, siente amor hacia los demás, necesita amor, relacionarse, tiene intereses… Mi conclusión final es que esta sociedad tiene que abrirse más a la diversidad, así nos enriqueceremos mucho más y nadie se sentirá discriminado/a.

Bea dijo...

Beatriz Martínez Rodríguez(1ºB de Educ.Inf.)
La historia de María es una más entre tantas que ocurren a diario en nuestra sociedad.
No es necesario, ni justo, buscar lo que diferencia a María(en este caso) del resto de las personas, pero lo cierto es que esto no ocurre así pues la sociedad tiende a etiquetar a estas personas y ponerles un nombre desde que nacen “Síndrome de Down”.
Es cierto que lo único que las diferencia del resto es que poseen un cromosoma más, pero lo también muy cierto es que todos no podemos ser exactamente iguales, en realidad no debemos.
Se debe estar totalmente en contra de todos aquellos centros donde no se admitan niños con estas características, y mi pregunta es: entonces, ¿si no pueden estar en lugares donde todos conviven, se les agrupa a todos y se les aparta del mundo porque supuestamante son diferentes?
Lo único que se debería de hacer es tener un poco más de respato, darles cariño y la atención que necesiten, dejándoles descubrir por sí solos el mundo que les rodea, sin unas normas de como, cuándo y donde deben hacerlo, pues no se trata de domar sino de que aprendan de una forma natural, como los demás niños.En mi opinión como nos dice este artículo, la forma de enseñar a María no me parece correcta pues existen muchas otras actividades con las que pueden interactuar directamente con el mundo que les rodea.
Como conclusión pienso que hay muchas cosas por descubrir y que nos pueden aportar estas personas, solamente si les ofrecemos todo el cariño que cualquier persona nacesita, porque en definitiva ellos támbien son personas.

Maria del mar dijo...

María del Mar Jiménez Valenzuela
Esta historia es bastante triste y te da que pensar miles de cosas; Pero la historia de María por triste que nos parezca es cierta y esta ocurriendo continuamente en nuestra sociedad a miles de niños con Síndrome de Dows.
Lo que pasa es que como los “expertos” tratan a esos niños de esa forma, pues lo harán “bien” y nosotros no pensamos, ni reflexionamos, sino que como “ovejas de ganado” seguimos al “maestro”.
¿Por qué no acabamos de una vez con esta injusticia?
Lo que se esta haciendo con estos niños no es justo, es cierto que necesitan un poco mas de ayuda, mas tiempo; Pero también tenemos que darnos cuenta de sus necesidades, ya que estos niños tienen las mismas necesidades que los niños “normales”; Necesitan explorar el mundo de su alrededor eso implica tocar todo, relacionarse con otros niños, en definitiva descubrir lo que hay a su alrededor.
Es muy angustioso observar estas diferencias, etiquetas y todavía más ver como estos niños son tratados como maquinas, no comprendemos que son seres humanos como tú y yo.
Me gustaría que en un futuro no muy lejano nos diéramos cuenta de esto y pusiéramos fin a tanta injusticia.

ana montalban martín 1º ed. inf B dijo...

ANA Mª MONTALBÁN MARTÍN(1ºED.INF B)
Realmente considero que el caso de María, es totalmente un hecho bastante triste,y mucho mas por que es la pura realidad. No puedes tratar a una persona por su deficiencia como un deficiente, claro que si estoy deacuerdo en que esa niña siempre va a tener una característica en cada momento que le distinga de los demás, ya sea por llevar un retraso en el clegio, y un apoyo por parte de los educadores de no igual manera que a los demas niños, pero ¡si! yasta ¿pero eso quiere decir que tengamos que apartarla de la sociedad, hacerle una vida monótona,un mundo en el que solo están ellos...? Hay muchas cosas que aprender y de miles maneras divertidas conociendo a la vida que nos rodea que tan diferente se nos presenta y hay que estar preparado desde pequeño para ello. María está perdiendo parte de su infancia junto a ese tipo de educación y los padres deben de saber exactamente lo que verdaderamente necesita su hija y el apoyo en el juego de miles de niños. Pienso que esto con el tiempo va a cambiar por que todos pondremos medidas y las educadoras próximas bien haremos todo para que esto sigue adelante para los niños crezcan sanos de educación y felicidad.

Claudia dijo...

Desde que nacemos todos tendemos a etiquetar a las personas !mira! esa es la gorda con los ojos saltones, o esa es la que no mide más de un metro y medio, o mira esa es Maria que tiene Síndrome de Down.
La dura comparación entre la educación que recibe Maria y el adiestramiento que se lleva a cabo en los delfinarios nos hace ver que esto es verdad, y que esto, está ocurriendo en las aulas. Desde mi punto de vista deberíamos integrar a todos/as de la misma forma, no limitar sus posibilidades, y llevar a cabo unos métodos educativos útiles, con los que los niños/as sean constructores de su aprendizaje.
Todos sabemos que es una pelota, el método de enseñarle una fichita y decirle ¿ dónde está la pelota? y como sabe donde esta la pelota porque es muy lista, le damos unos gusanitos, no creo que sea el más adecuado.
Si utilizamos unos métodos educativos o de integración distintos entre los niños/as con dificultades y los que no las tienen no estamos ayudando a que todos se sientan igual.
Si lo que pretendemos es que haya integración en las aulas o en cualquier otro sitio empezemos pues, si le damos la importancia que necesita entre educadores/as y padres/madres se podrá conseguir.

Mª Angeles González Palomares dijo...

Mª Ángeles González Palomares:
Se supone que conforme van pasando los años hay una evolución y vamos integrando a las personas. Pero creo que esto es una suposición.
Es cierto que todos somos diferentes y que nos diferenciamos los unos de los otros porque si no no seriamos personas.¡El mundo seria muy aburrido si todos fuésemos iguales!.
Aunque a veces hay diferencias que existen porque nosotros las tratamos como tal.
Hay que educar a los niños tal y como es cada uno sin diferenciarlos por razón de sexo, estatura,...es cierto que también hay que tener en cuenta que cada niño es diferente y que todos no evolucionan tan a la vez, por lo tanto no debemos tratarlos como a “borregos” (todos iguales).

Pienso que esta niña deberían tener el mismo trato para su aprendizaje que el de los niños “normales” , tendríamos que estar en contacto con ellos y con los demás niños y no metiéndolos en una habitación solos sin ningún contacto, solo el del profesional. Trabajando en grupo se adquieren muchos conocimientos y experiencias que no las podríamos experimentar sin contacto.
Hay que ser conscientes de que Maria precisa de mas tiempo que los demás niños para su aprendizaje pero no por ello hay que ponerla a parte, todo lo contrario, sus compañeros pueden aportarle mas conocimientos.

Raquel dijo...

Raquel Roa Carmona

Todas aquellos niños que padecen
del sindrome de Down, no deben de ser discriminados
por todos nosotros. En las escuelas infantiles deben de tratar por igual a todos los niños, no son diferentes por tener este sindrome. En mi opinión todos los niños tienen que tener las mismas oportunidades de enseñanza.Lo que no se debe hacer es lo mismo que hizo la educadora con María, siempre diciendole “¿dónde está la pelota?” y María señalandola en el papel. Cuando María lo que debe de hacer para desarrollar sus capacidades es explorar todo lo que hay a su alrededor.Otro niño que tenga el mismo sindrome que María no deben ser tratados de diferente manera, estar encerrado en una habitación aislado de los demás y siempre con la misma actividad no es educativo para estos niños.Ellos entienden igual que nosotros, saben lo que tienen que hacer y como lo tienen que hacer. No lo veo educativo que los niños con sindrome de Down esten en un habitación aislado de los demás, con muchos objetos a su alrededor sin poder explorarlos ni esos objetos ni otros y sobre todo no tienen contacto con nadie, a no ser que sean sus familias o la profesora de educación especial.María como cualquier niño como ella, no son animales que tengan que repetirle siempre las mismas cosas como: el delfin, siempre dandole la misma orden,”salta el aro”,”da una voltereta”....
Tenemos que dejar que se integre todos estos niños, con los demás que aprendan lo mismo que los demás, por que ellos son niños que dan mucho cariño, que se divierten y que cada vez que les miramos nos ofrencen una sonrisa. Tratemos de que se integren y no dejemos que se aislen en una habitación y dejemos que exploren y experimenten todo.

Eva Peinado Huete dijo...

A veces creemos hacer las cosas bien y las hacemos realmente mal ( creo que es lo que le esta pasando a la maestra de Maria). Tenemos que tener en cuenta que la sociedad ha avanzado respecto a la educación e integración de los niños y niñas con Síndrome de Down, a pasos agigantados; no hace ni 30 años, que los niños y niñas como Maria , a penas salían de sus casas, cuanto más escondidos mejor, eran niños toda su vida y limitados de su propia existencia, de su propia identidad.
Gracias a que la sociedad va avanzando, esto apenas sucede.
Por otro lado, pienso que la atención temprana es necesaria para el buen desarrollo ante cualquier limitación, llegando de este modo a una equidad educativa, consiguiendo a la vez la autonomía para sentirse personas adultas; en cuanto a la forma en que la recibe Maria, creo que es la mas idónea para animales a los que se quiere exhibir y no para una niña a la que le queda todo un mundo por descubrir. Muchas veces las diferencias existen porque queremos que existan.
Si que es verdad que Maria necesita un tiempo adicional en su proceso de aprendizaje, pero no por ello hay que limitarla o privarla de secuencias o momentos por las que todo niño o niña debe pasar, experimentar, disfrutar y sentir.
No hay que olvidar que somos diferentes y a la vez iguales debiendo estar en la enseñanza el propósito de responder a las necesidades y comprenderlas para de esta manera producir una buena integración en la sociedad.
No debemos de adiestrar sino de educar.

tindari dijo...

TINDARI DEL MAR ROMERA LOPEZ (1º B)

La historia de María me parece tan real como la vida misma, creo que lo mismo que hacen con ella lo hacen con los demás Símdrome de Dawn, esa "categoría" que desde que nacen o incluso antes lo hemos catalogado y le hemos dado nombre.
La comparación de María con el delfín es muy original, a mí antes no se ma había pasado por la cabeza, paro piensas en esto y realmente esa "categoría" es como los delfines, si haces algo bien te premio, !bien! toma una gominola.
Personalmente pienso que si desde el momento que nacen no lo catalogamos y se le atiende de igual modo que cualquier otro niño, pero con unas atenciones específicas debido a la enfermedad que padece María o cualquier otro niño con estas caracteristicas podría ponerse al mismo nivel que otro niño "normal", pero sin embargo se le da otro tipo de atención, no se relaciona con otros, siempre sola y haciendo actividades y realizando alguna tarea que ya sabe hacer este niño o niña, que de ese modo quedara o sera retrasado o retrasada con respecto a otros niños de su edad, como hasta ahora se dá y ocurre con los niños de estas caracteristicas, por esas mismas razones los conocemos.
Me parece una buena historia, que debería ser conocida por toda la gente existente, para que se dieran cuenta del trato que tienen estos niños, no me refiero al recibir malos tratos,que bien si que los tratan,lo que quiero decir es el modo de tratarlo como personas que no son capaces de ponerse al mismo nivel que otra persona normal,es decir, de darles la atención adecuada para poder ser una persona como cualquier, para que de alguna forma se pudíera cambiar la manera de tratar a esta "categoria" que hoy en día hay, para que así no hubíera ninguna diferencía entre ningún niño con respecto a lo que aprenden.

Mari Carmen Daza Ordóñez dijo...

Estamos de acuerdo en que al nacer todos somos diferentes pero por esa razón no se debería de “poner nombre” a esa diferencia ya que si todos somos así, deberíamos “tener un nombre puesto”. Pero la diferencia de María es más destacada, ya que ella nació con un cromosoma de más, lo que llamamos Síndrome de Down y por ésta razón no se le debería etiquetar ni educar de manera obligatoria para hacer algo, ya que se limita su desarrollo cognitivo y motor. Aunque también es verdad que con éstos niños se necesita dedicar un poco de más tiempo ofreciendo un apoyo adicional en el proceso de aprendizaje, y no quiere decir que para ello no jueguen, disfruten, se integren o hagan cosas que todo niño hace.
Otra cosa a la que quiero hacer referencia es al ejemplo del texto, de "María y su seño” me parece un poco “fuerte” que su seño en vez de preocuparse por lo que a María le interesa como es explorar, tocarlo todo, vivirlo todo, se preocupe por preguntarle “¿dónde está la pelota?” y no enseñarle otras cosas que para ella son más interesantes . A lo mejor si fuese cualquier otro niño/a “normal” no tendría esa preocupación... aunque ésto no debería influir ya que al fin y al cabo son niños que han nacido con una pequeña deficiencia: ser “ Síndrome Down”. Por eso no tienen menos capacidad sino que hay que desarrollarla más detenidamente. Un ejemplo de ello sería que muchos de ellos tienen estudios superiores y trabajos tan buenos como cualquier otra persona “normal”.
Por otra parte, algunas de las técnicas aplicadas por algunos especialistas no son muy buenas que digamos ya que se preocupan más por enseñarles una rutina y obligarlos a que ejecuten la misma acción sin conseguir ningún tipo de resultado ni aprendizaje que le sirva para su desarrollo. Eso no quiere decir que los “Síndrome de Down” no reciban ayuda de los profesionales para lograr una mejor calidad de vida.
Para terminar decir que deben ser atendidos como cualquier otro niño, ya que al trabajar en grupo se aprenden muchas más cosas que al hacerlo en solitario.

Raquel Herrera Medina dijo...

F. Raquel Herrera Medina

La diferencia es el rasgo más específico del ser humano, todos somos distintos y peculiares en las distintas facetas que hacen del ser humano un animal especial.
En el actual sistema educativo se parte de una visión abierta y flexible del currículum.Según esta visión el alumno es activo, constructor de su propio aprendizaje, porque hemos dejado de lado el paradigma tecnogrático, que consideraba al alumno una tábula rasa para concebir la educacipon desde una perspectiva pedagógica constructivista.
Si todos los alumnos construyen su aprendizaje, ¿por qué tratamos a María al más puro estilo tecnológico, como un animalillo, casi similar al condicionamiento clasico de Paulov?
Si tenemos en cuenta que dentro de los principios pedagógicos que enmarcan el sistema educativo está la individualización y la socialización no se entiende que existan aulas o centros específicos para personas como María, ni que se le dispense un trato discriminatirio, usando técnicas de aprendizajes obsoletas que no propician aprendizajes significativos.
Como docentes debemos tener muy claro nuestro papel para dar a cada alumno lo que necesita en función de sus capacidades, pero sin dar lugar a discriminaciones.

Cristina Béjar dijo...

Esta historia me parece muy triste, hay gente que puede pensar que la pequeña María es una privilegiada, que con ella están haciendo una buena obra, que todo lo que hacen es para que se "normalize", pero desde mi punto de vista, le están cerrando puertas, como hacen con casi todos los niños que tienen esa "deficiencia" y es que siempre se tiende a pensar que como mejor se enseña es de ese modo, aunque está claro que así nunca va a poder aprender nada, ya que la están limitando, si la dejaran por su cuenta, que corriera, que tocara, que sintiera la naturaleza, que se relacionase con otros niños, esta niña llegaría a aprender tanto o mas que una niña "normal". Pero siempre se tiende a pensar que es diferente, por lo que hay que centrarse en darle una educación diferente, basada en sus supuestas necesidades.
Y es que no es el único caso, historias como estas, se ven a diario, en la calle, el otro día mismo, paseaba por el parque almunia, y habia una madre con su pequeño, que padecía esta enfermedad, aunque no soy partidaria de llamarla así, en fin, el niño tenia un patinete y estaba divirtiéndose a lo grande, pero la madre no parecía estar contenta, no paraba de gritar ¡para que le compro nada!, ¡ si es que no puede tener nada así!¡niñooo niñooo que te caes!!, y así una sarta de tonterías, no pude evitar mirar a aquella madre, y se me partió el alma de ver como estaba anulando las ganas de vivir, de correr, de experimentar que tenía ese niño.
Y es que la educación tiene que ser igual para todos, y si todos fuésemos conscientes de que todos los niños tienen derecho a vivir su infancia, no nos encontraríamos con casos como estos, por que mas que educación, es un adiestramiento, como ya has comparado tu con el ejemplo de los delfines.

Veronica dijo...

VERONICA SAINZ RUIZ 1º ciclo superior de B: educación del infantil
Voy a aportar mi opinión sobre el caso de María, una niña con más células del límite del cromosoma y su vida condenada a ser tratada de manera diferente a los demás. Todos no nacemos iguales pero tenemos derecho de tener dignidad y igualdad de calidad de vida. No estoy acuerdo con la idea general de texto porque está hablando de la discriminación indirecta hacia María porque ella no disfruta de su tiempo compartiendo las cosas con otros niños porque en ese tiempo ella esta dependiente de su educadora o psicológica que le enseña mucho la forma de evitar retroceso mental en el futuro. En realidad, una persona normal no existe la diferencia entre una con síndrome de Down, una persona con silla rueda, una persona sorda aunque los educadores o las familias cuidan, preocupan y educan exagerados a ellas, es decir, es un doble de discriminación.
María puede aprender de cualquier tema porque tiene la capacidad de desarrollar las cosas nuevas como una persona normal si recibe los instrumentos adecuados educativos. En el centro de infantil hay que tiene diversidad de los alumnos porque todos necesitan a conocer a la riqueza diferente humano que es muy fundamental de respetar, tolerar y tener igualdad. Creo que María debe ir a la escuela infantil porque este centro le permite la educación compartida con otros niños para integrarse, interactuarse aunque ella necesita una aplicación de horario para acudir dos o tres veces a la sesión de psicóloga o apoyo de educadores para orientarle la “guía” de su vida infantil y enseñarle el trabajo de deberes y estudios
Sin embargo no todos somos iguales porque algunos alumnos necesitan más el apoyo de estudios que los otros. María me recuerda de una cosa que tuve pequeña experiencia debido a mi sordera que durante un tiempo yo fui a estudiar el bachillerato, me siento poca discriminada porque algunos profesores piensan que soy un alumna diferente del resto de mis compañeros y también me molesta al saber que me obligar a tener más horas de apoyo enfocado en todas asignaturas pero en realidad algunas de estas no necesito nada más horas de apoyo ya que esa forma me lleva disgustada bastante porque quiero usar el tiempo perdido para hacer otras cosas. Por eso, este método de educación que está llevado a cabo está muy equivocado porque algunos de institutos obligan a los alumnos discapacitados a tener que ir al apoyo de clases o aplicación de los cursos. No es justo porque algunos discapacitados tienen buena capacidad de hacer las cosas sin problemas. Creo que María no merece la pena aprender de forma rutinaria repetida las etiquetas, ya que esta forma no favorece nada su desarrollo cognitivo.
Me parece que no está bien que algunos profesores utilizan la forma metodológica de educar a sus alumnos con el cambio de “premios” si hacen bien lo que dicen sus profesores, por ejemplo, si un alumno cumple lo que pide su profesor, obtendrá un caramelo por haber satisfecho su “deseo metodológico” ya que claramente con esta forma educativa los alumnos solo piensan en “conseguir un caramelo” en lugar de interés de aprender cognitivamente.
En conclusión, no es fácil de instruir adecuado a un alumno o un discapacitado porque todo el mundo necesita la profundidad de investigar sobre este método de educación. Y hay que estar unidos todos los niños discapacitados y los normales para afrontar a cualquier problema o dificultad.

Ana Pulido dijo...

La idea que desprende este artículo es una realidad cruel y dañina para los venideros y para aquellos que lucharon y luchan por un mundo mejor. Cosas como esta, comportamientos tan egoístas y poco comprometidos como es el caso nos hace dar a la sociedad pasitos de cangrejo.
Tengo un familiar, un primo, se llama Jose Luis, pero familiarmente le llamamos Pepe. Pepe estudió la carrera de psicología y ahora trabaja en la Asociación Síndrome de Down de Granada. Su trabajo consiste en hacer más amena la inserción de personas con Síndrome de Down en el mundo laboral, haciendo de guía para ellos, y en concienciar de la necesidad de pertenecer y participar en nuestro mundo que también, al igual que los “normales”, tiene ese colectivo.
Menciono este hecho en particular porque pienso que, quizá, sería mejor para todos que no hicieran falta trabajadores como Pepe que desempeñaran una labor tan bonita y comprometida pero, a la vez, muestra de un mundo estúpido, egocéntrico, elitista y cobarde. Sobre todo cobarde porque este comportamiento podría reducirse a una respuesta provocada por el miedo que tenemos a lo diferente, a lo nuevo, a lo desconocido. Y si es así, si el rechazo que todos mostramos a que ellos puedan disfrutar de las mismas oportunidades que nosotros podemos aprovechar es solo muestra del miedo a lo diferente, ( y digo todos porque en definitiva permitimos que esto ocurra, supongo que por falta de información- no sabemos lo suficiente sobre “la diferencia”) deberíamos, en primer lugar, ser cocientes de la razón de nuestro rechazo; ser cocientes de que el miedo es algo irracional que no nos permite pensar con claridad y que si queremos podemos combatirlo. De la misma manera que cuando eramos niños pequeños y teníamos pavor a la oscuridad y lo superamos o teníamos miedo a la altura y aprendimos a controlar el vértigo. Tal vez bastara con ofrecer más formación para los docentes si hiciera falta y que niños como María crecieran y se formaran en un ambiente absolutamente "normal". Aun quedan muchas cosas que cambiar y está en nuestras manos.

Mayte dijo...

Para mi la historia de María es muy triste pero por desgracia esto ocurre todos los días y no solo como niños/as como María sino con otras enfermedades y que son limitados no solo a la hora de enseñarles, sino que también a la hora de poder trabajar, de ser independientes, de relacionarse con los demás, etc...Porque es un hecho que desde que nacemos ya estamos etiquetando y rechazando a las personas que consideramos "anormales", y no se valora que ante todo somos personas y que todos somos diferentes de una manera u otra, es lo bueno que hay en este mundo si todos fuéramos iguales en manera de ser, de pensar, de actuar...sería muy aburrido pero ser diferente no significa ser "RAROS", ni que tengamos que tener ese tipo de trato como el que se le da a María. Por eso yo pienso que en el caso de María lo único que esta haciendo su educadora es limitarla y no enriquecerla, porque tiene el mismo derecho que los demás niños/as a explorar todo lo que le rodea y sobre todo a explorar lo que le apetezca, no a que mire la pelotita si ella no quiere hacerlo, aunque parece ser muy importante para su educadora (pues que se quede ella con la pelota), en vez de pensar que es cierto que María parece una enfermedad pero que tiene sentimientos, ganas de jugar, de reír, alegría, ganas de tocarlo todo como cualquier niño de su edad. Aunque también considero que es importante que sea estimulada y se le preste la atención necesaria igual que cuando otros niños van más rápidos u otros más lentos...Pero debería ser estimulada pensando en avanzar y no "que la pobre no da más..." porque yo pienso que pueden relacionarse con los demás igual que todos y que con la atención adecuada puede llegar muy lejos, incluso más que los que no padecemos Síndrome de down.

Belinda dijo...

Es evidente que todos los humanos nacemos diferentes, pero no por eso debemos de discriminarlos, y mucho menos por haber nacido con un cromosoma de más en sus células. Estamos en un país donde se supone que tenemos derechos, uno de esos derechos es a la igualdad y a la integración social, ¿por qué no respetamos estos derecho?

La educación infantil es una etapa muy bonita, donde los niños descubren, exploran y experimentan con el mundo que les rodea. Esta etapa es para vivirla, no para limitar las cosas. Mientras que los niños a los que llamamos “normales” están jugando, relacionándose con otros niños, haciendo lo que realmente ellos quieren hacer, otros con alguna discapacidad son discriminados y teniendo otra educación diferente. Cuando estas personas sean mayores y se intenten integrar a este mundo van a tener muchos mas problemas porque en realidad vivimos en un mundo donde hay mucha rivalidad,y como desde que era pequeñita ha recibido y ha sido tratada de manera diferente, otros se han podido desarrollar con otros niños y tener los problemas de integrarse cuando son pequeños y saber desenvolverse ante esas situaciones.

Un método por el que no debemos de enseñar a los niños es el de las fichas, puesto que los niños, lo que necesitan y piden es tocarlo todo, observar todo lo que les rodea, mientras que la educadora estaba con María pidiéndolo que señalara la ficha con la pelota ésta estaba observándolo todo, en vez de dejar a María a su aire y hacer lo que le apetecía en este momento, esta seguía intentando que María señalara la pelota.

Como conclusión puedo decir, que debemos de tratar a todas las personas por igual, sin ser discriminadas y mucho menos no poner una etiqueta desde el momento de nacer, ya que todas las personas no somos iguales y debemos de respetarnos los unos a los otros.

Ana Belén Burgos García dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ana Belén Burgos García dijo...

A mí desde pequeña me enseñaron a diferenciarlos, nos llevaban una vez al año a jugar a un centro de niños con Síndrome de Down, lo mismo que si nos llevaran a ordeñar un rebaño de ovejas que todas tienen que tirarse por el mismo monte, yo lo veo así.
Por eso para mi alguien con Síndrome de Down es alguien diferente y aunque quiero concienciarme e intentar verlo como alguien normal que tiene diferencias como todos no puedo, me lo enseñaron así, y no me parece justo. Con esto no quiero decir que los rechace, ni en un momento determinado les dé de lado solo que los veo personas diferentes a la mayoría.

Desde mi punto de vista, es decir lo que pienso de cómo es el aprendizaje de estos niños, me parece injusto que desde pequeños se les trate como a tontos que deben llevar un aprendizaje especial y no hacer lo que los demás niños hacen, es mas, tratándolos así, apartándolos de la sociedad, se esta contribuyendo a que los demás los vean como Síndromes de Down y no como a Maria en este caso.
Pero…. en que mundo vivimos, parece ser que “listos” en uno y “tontos” en otro, pero creo que el mundo de “tontos” es en el que están los que ayudan y dan el visto bueno a la fábrica de etiquetado y hacen que los demás aprendan a etiquetar.
¿Dónde esta la igualdad que se dice tener en este país?, yo no la veo.

En la educación que recibimos cada uno desde pequeños creo que esta la respuesta. Sin ir mas lejos que pasa en el cole cuando Juanito es bajito, gordo y tiene gafas, pues que para la mayoría de sus compañeros e incluso puede que de sus educadores no es Juanito, es el gordo gafotas de la clase. Si todo el mundo pensara más o menos igual sobre la igualdad para todos, aunque, con personalidades, ideologías, caracteres diferentes, etc. pienso que estas distinciones se frenarían un poco y se pondría ”remedio” a una de las tantas injusticias, que por desgracia, hay en este mundo.

rosalía dijo...

Yo considero que una persona con Sindrome de Down no debe ser tratada de forma diferente a otra que no padezca esta anomalía ya que aunque algunas veces en el comportamiento y en el grado de comprensión de las cosas tienes más dificultades de adaptación no se debe actuar con ellos de forma diferente.
Lo que la seño de María realiza con esta niña desde mi punto de vista no es lo más correcto ya que no le ayuda sino que hace que esta niña no pueda darse cuenta y poder observar todo lo del entorno que la rodea, su seño le pone trabas al hacerle únicamente incapié en la pelota y no dejarla que actúe por ella misma.
Si entre todos nos pusiéramos de acuerdo podríamos hacer que estos niños pudiesen llegar a ser tratados como iguales frente a otras personas no discapacitadas y este hecho les ayudaría a poder integrarse mejor en la sociedad en la que vivimos.

Marta García Irigaray dijo...

Marta García Irigaray


Estamos de acuerdo de que todos somos diferentes por que si no, no seríamos humanos, todo seria muy aburrido. Pero no por eso hay que rechazar a las personas que macen con un cromosoma mas (síndrome de down).
Se supone que estamos en el Siglo XXI y que estas diferencias no deberían existir, pero por desgracia y aunque queramos aparentar otra cosa, no es así.
La etapa de educación infantil es una etapa de exploración del entorno que todos los niños deberían tener. En mi opinión el caso de María es muy triste pero desgraciadamente es cierto, en la época que estamos y todavía se ven estas cosas.
Lo que verdaderamente me da lastima es la forma que tienen de premiar a María (dándole gusanitos) cono si fuera un animal.
Creo que debería ser educada como los demás niños aunque hay que tener mas paciencia, sus compañeros le pueden aportar nuevas experiencias y así sentirse una mas.
Se podría decir que a María no la han incluido en la sociedad como a una niña mas, sino que ya desde pequeña la están diferenciando.
Para finalizar, me gustaría aportar la idea de que no es justo tratar a estos niños así y espero que esto poco a poco esto cambie.

Noelia dijo...

Este artículo podemos ver la sociedad que nos rodea y que nos etiqueta según nuestras dificultades o nuestro déficit
María a pesar de padecer la enfermedad de Síndrome de Down, es en sí una niña pequeña la cual hay que desarrollar todas sus capacidades, a través de la experiencia propia de cada niño/a. Ellos mismos deben descubrir el mundo que les rodea observando, manipulado, creando, imaginando, jugando, etc., porque es lo que hace una niña pequeña de su edad y a estas niñas pequeñas que también sus “seños” las quieren, y por ello mismo saben que a pesar de las circunstancias en las que se encuentre cada niño/a deben de descubrir el mundo que les rodea por sí mismos , independientemente del adulto que debe de estar observando todas las actividades, pero siempre dejando al niño a su aire, que pueda indagar en todo aquello que le cause interés o curiosidad.
María también tiene derecho a ser pequeña, disfrutar jugando y además de aprendiendo y desarrollando su capacidades en las cuales destaca, sin mirar su etiqueta, que no debe por que llevarla porque es otra persona más, a pesar de todo. También tiene derecho a recibir su premio, no eso gusanitos o el pescado que recibía el delfín aunque utilizan el mismo método de trabajo tanto con María como con el delfín, sino el premio de aprender y potencializar todas sus capacidades al igual que todos los niños/as de su misma clase. ¡¡Hay que dejar de etiquetar!

Noelia dijo...

Este es el segundo comentario que hago sobre la historia de María, esta pequeña que desde el momento de su nacimiento le colocaron una etiqueta en la cual ponía Síndrome de Down.
Si este es mi segundo comentario, debéis pensar que María es importante y no esa dichosa pelota por la cual insiste su seño, y sí María es muy importante, pero quizás su “seño que la quiere tanto” no sea dado cuenta de lo valiosa que es, seguramente este error que no sólo comente la seño de María, sino que nos encontramos en una sociedad en la cual parece ser que cubren sus ojos con una venda que no les deja ver más allá de la realidad. Esa realidad en la cual María es una niña pequeña que se está viniendo al mundo y quiere saberlo todo de él; tocando, observando, oliendo, saboreando, experimentando por ella misma sin que nadie le ponga unos límites, ni pautas, ni le diga lo que tienen que hacer y si eso que ha hecho está bien o mal, porque ¿quién dice qué está bien o mal?, su seño que es la que está delimitando las capacidades de María, que no se está dando cuenta de que se viene al mundo a vivir por ella misma y no ha que vivan por ella, que también tiene derecho a desarrollar sus capacidades que son muy valiosas, que no por tener una enfermedad como es el Síndrome de Down ya no puede existir, ni vivir como el resto de los niños pequeños los cuales no tienen una etiqueta como María.
Con casos como el de María, y por desgracia no sólo este, por todos esos casos la gente debería mentalizarse más antes de cometer el error de etiquetar a las personas por sus discapacidades, dificultades, situaciones desfavorecedoras, etc., y ver lo que en verdad son, personas, que necesitan apoyo y no que les resalten sus defectos o dificultades, que esa falta que tiene que sea recompensada por otro lado. En el caso de María sería recompensado si en la enseñanza de la etapa de Educación Infantil apostara por un currículum abierto en el cual se transforme la cruda realidad y se llevara a cabo un plan de atención a la diversidad, así de esta forma se favorecería o se ayudaría a personas que necesitan apoyos específicos.
Por ello, en el caso de María sí de verdad su seño la quiere tanto debería darse cuenta del daño que le está haciendo y debería llevarla con el resto de los niños/as para que aprenda, juegue, experimente, disfrute, etc., y se equivoque como otro niño/a cualquiera, porque en realidad es otra niña pequeña más desarrollando sus capacidades, que no significa que no vaya a necesitar más tiempo o una ayuda por parte de la educador/a en algún momento, pero como ya sabemos cada uno tenemos nuestro propio ritmo de desarrollo y como educadores/as debemos lograr que desarrollen todas sus capacidades y si ellos/as consiguen tener éxito nosotros/as también conseguiremos éxito aunque más que éxito será satisfacción de haber ayudado a esas criaturas en su primera infancia, además de estar con la consciencia tranquila de saber que lo que hemos hecho por esas criaturas ha sido desde todo el cariño del mundo.

fiory dijo...

Antes de nada me gustaría matizar la diferencia entre la integración y la diversidad.

El primer concepto se define como la aceptación, en una microsociedad, de un individuo distinto a la mayoría. Las personas que realizan este valeroso acto, deben sentirse orgullosas ya que han hecho las cosas correctamente al aceptar a alguien distinto y darle una oportunidad. ¡Qué corazones tan grandes y rebosantes de amor! ¡Que nobleza en su persona al dar oportunidades a los que son diferentes a nosotros! …Peores… pero personas al fin y al cabo.

Y el segundo concepto, el de diversidad, es el acto de adaptar una microsociedad al individuo para alcanzar una igualdad real, en la que todos están a la misma altura, y no se realizan favores benevolentes para “igualar” la situación, ya que no hay nada que asemejar porque todos estamos al mismo nivel.

Los niños, sean como sean, en su interior, tiene las mismas inquietudes y las mismas ansias de descubrir, y opino que deberían ser ellos mismos los que elijan qué aprender y cuando hacerlo, nosotros solo somos meros instrumentos en sus manos, no el libro que deben memorizar y el cual tiene la verdad absoluta o el cual deben marcar a fuego en sus frágiles mentes.

Debemos desechar las ideas preconcebidas a la hora de tratar con niños, sean como sean Ya que cada uno posee un rico mundo interior.
¿No se ve, acaso, cruel enjaular en gruesos barrotes a un pájaro cantor nacido para volar? Es cierto que de esa forma, su seguridad se mantiene vigente y nada del mundo exterior puede dañarlo, ningún halcón que le de caza o una trampa oculta que lo lastime. Manteniendo “a salvo” al pájaro, nos sentimos importantes y creyentes de hacer lo correcto, pero ¿cómo de malo es mantener preso a un ave en libertad? No hiere el exterior, pero sí nosotros, sus protectores, sus salvadores, a los que quiere e idolatra porque le damos refugio, seguridad y alimento. Pero estamos matando su mundo interior y su naturaleza de desarrollo, no sabrá volar, no sabrá cantar, no sabrá lo que es vivir en libertad. Sin embargo, lo “domesticamos” para que sea como un miembro más de nuestra familia. El pajarito es una personita más, todos iguales, todos con un rol determinado.

No es como nosotros ¿por qué retenerlo contra su naturaleza libre? ¿Por qué convertirlo, en apariencia, en uno más? Lo igual es aburrido, la diversidad enriquece.

Dejemos ya volar en libertad a los pájaros, que ellos mismo busquen su camino, no necesitan sentirse iguales al resto, porque no lo son, solo quieren descubrir, jugar, divertirse, en resumidas cuentas, vivir, vivir la vida que se les abre ante los ojos, dejemos lo inútil que solo hace anular un alma, aprendamos a darle alas a todas las María, digo, pajaritos, del mundo.

Ana dijo...

Todo el mundo sabemos que todos somos dieferentes que nadie hay igual que otro pero no por nacer con un problema ya tenemos que discrimar a esa persona,no, tenemos que hacer lo contrario ayudarla en todo lo que podamos tenemos que dejarla que actue libremente y que conozca su entorno, es decir que explore, manipule, experimente y además desarrolle su autonomía,no que sólo por tener ese problema María tiene que realizar cosas diferentes a sus compañeros o dar clases de diferente manera que al resto de compañeros. como hemos visto en el texto que la profesora le coge la mano para dibujar,no,hay que dejarla que se exprese libremente, no por hacer eso María va dibujar mejor o va a aprender más.
La enfermanda de María conocida como sindreme de Down hoy día es una enfermedad muy conocida en nuestra sociedad y cada vez estamos observando como se van integrando más en la sociedad.Ana Povedano

Sara dijo...

Sara
Esta historia de Maria nos hace ver la discriminación y el trato desigual hacia Maria por su enfermedad "Síndrome de Down",con respecto a los demás compañeros de ésta, ya que su maestra con cariño le obliga a hacer lo que ella ve conveniente, limitámdola a sus pocibilidades de acción, comprensión, exprexión,etc.
Todo ello nos hace darnos cuenta de la importancia que tiene tratar a todos los niños por igual sin discriminación alguna, y que todos los niños/as tienen derecho a llevar el mismo ritmo de aprendizaje e incluso los que tienen Síndrome de Down los cuales en los últimos años se ha comprobado que ha habido una gran evolución en cuanto a la integración y sus aprendizajes en nuestra sociedad, construyendo sus propios conocimientos como los demás niños/as.
Debemos de respetar las individualidades de cada individuo al igual que la gran diversidad que puede haber en cualquier escuela infantil, tratándo a todos los niños/as por igual sin diferencias, atendiendo a todas sus necesidades básicas.

fiory dijo...

Fedra Fernandez Sanchez

No me parece justo que por el simple hecho de que sea “diferente” tengamos que obligarla a realizar actividades diferentes, las cuales a ella no le interesan en absoluto. Sino todo lo contrario, debemos dejarla que sea ella quien se integre, que decida que es lo que quiere hacer,que explore como el resto de los niños con lo que a ella le interese. Y nosotros simplemente nos limitaremos a motivarla como al resto de los niños (insisto) y a darle todo tipo de estímulos para que su aprendizaje sea construido por ella y sea más rico y significativo.

Laura dijo...

Este artículo es un suceso que ocurre por desgracia cada día por todo el mundo. Por desgracia vivimos en un mundo lleno de mentes tecnocráticas que apuestan por la enseñanza propedéuticas,aspecto que contempla que no se aprende más y mejor de este modo, sino todo lo contrario.
María es una niña con síndrome de dawn, que debería de estar recibiendo aprendizajes globales que desarrollen sus capacidades simultáneamente, y por supuesto que se encuentre con niños de su edad.
No que por el contrario nos encontramos con una niña que se solo tiene la compañía de su seño, con lo cual, no podrá explorar, descubrir, relacionarse en conjunto, con otros niños, que es de suma importancia en esta etapa educativa. Además cabe destacar que porque sea una niña con un cromosoma de más, tiene el mismo derecho que otros niños de recibir una buena educación.
Para esto necesitaríamos a profesionales competentes que vean más haya de una niña con unos rasgos faciales característicos y que por supuesto se crea en esa persona y que no se este subestimando todo el tiempo.

Abel dijo...

Maria, ¿para quién es Maria? Para sus padres se llama Maria para la sociedad se llama Síndrome Down.
¿Porqué le hacemos sentir esa diferencia? lo que ella daría por sentir lo mismo que los demás.
¿Quién puso las normas para los que sufren de un retraso, que pasa? ¿Maria no siente?
Maria es la niña de los ojos etiquetados, que culpable ella al querer nacer con ese cromosoma de más, ella la niña que no merece más de lo que ya le ofrecen porque claro, todos sabemos más que ella y como no se va quejar “la pobrecita” pues vamos a domesticarlo como si de un perro se tratase, ¡pero qué buenos que somos!
¿Para qué meternos en su piel? ¿para qué interesarnos por aquello que realmente le hace feliz?, ¿Maria tiene derecho a ser feliz?

Los niños que sufren estos trastornos siguen una metodología conductista mucho más severa que la de los demás, se busca que Maria no sea ella, le estamos quitando lo más importante que tenemos a estas edades, su personalidad, sus preferencias, sus imaginaciones, todo aquello que un niño a estas edades es capaz de sacar de su interior, todo eso se lo quitamos porque Maria es Síndrome de Down. A cambio le ofrecemos una magnífica metodología en donde le aburrimos y le privamos la oportunidad de que experimenten como los demás los “normales”. Pero esto es justo,¿ no?

A estos casos tan extraños en nuestro mundo tan maravilloso en donde todo es tan perfecto, tenemos que domesticar a estos “bichos raros” y claro como lo vamos hacer, pues midiéndole siempre desde sus diferencias y nunca veremos sus posibilidades y capacidades como a cualquier otra persona. Pero por favor educadores, ¿es justo esto? Maria y todos necesitan una metodología adecuada para su desarrollo, cada uno es diferente en muchísimos aspectos, pero no por ser diferentes son peores.
La diversidad es una de las grandes cosas de este mundo, porque si fuéramos todos iguales, que aburrido sería todo esto. Maria nos necesita, pero no como un cuidado especial, simplemente tenemos que trabajar con ella como con los demás niños, hacerle sentir una más, dándole las mismas oportunidades que a los otros, nosotros tenemos que planificar un camino diferente para cada uno en donde su desarrollo final sea el mismo pero donde cada uno ha cogido un camino más largo o más corto.

Con estos niños aprendes mucho más de lo que aprendes con los demás porque estos niños si tienen algo de especial es que realmente son ESPECIALES.
Tienen el “cerebrito” mal pero, te enseñan a pensar, les puede costar caminar pero no veas como te ayudan a crear el camino, sienten de manera diferente pero...sienten Igual.

ana dijo...

Que bien suenan las palabras integración, diversidad... Pero realmente sabemos cual es su significado? las utilizamos alegremente y lo peor de todo es que creemos que realmente estamos haciendo lo correcto.
INTEGRACIÓN: formación o composición de un todo.
De verdad creesis que a María la están sometiendo a una integración?
Realmente parece un adiestramiento más que a otra cosa. La tienen apartada como si de una enfermedad infeciosa se tratara el "problema que ella tiene"
Señores que tan solo es una pobre niñita que es verdad que es "diferente" ó que su cerebro no podrá llegar a pensar o reflexionar como otras personas, pero eso no quiere decir que la tengamos apartada del resto de pequeños. Le estamos privando de su libertad, los mejores años de su vida que es la niñez, la está pasando alejada del resto de niños. No puede disfrutar de cosas tan básicas y sencillas como es jugar con sus compañeros, compartir, reir, explorar, llorar, Realmente ella seguramente no llegará a hacer una carrera, que sentido tiene empeñarse en que la chiquita reconozca una pelota en una fotografía, seguramente eso a ella no le interese para nada, por lo menos dejenla integrada con el resto de sus compañeros, estoy segura que aprenderá más que con un profesor personal para ella.
Esto nos demuestra la sociedad tan hipócrita en la que estamos sumergidos y además egoista, porque nadie le ha preguntado a María, todo el mundo decide por ella privándole de su libertad.
DIVERSIDAD: Variedad o diferencia de naturaleza, cantidad o cualidad.
Dentro de esta terminología nos encontramos todos, María y el resto de las personas. Si realmente queremos atender a la diversidad porque hacemos selecciones entre las personas, si todos somo iguales porque nunca todos recibimos el mismo trato.
Si realmente queremos que maría se integre en la sociedad, por favor no la discriminemos porque tiene una "diferencia" con el resto, ayudémosla proporcionándole una educación "especial" y con el resto de sus compañeros, porque sino ella también se sentirá diferente. Luchmos por un mundo mejor y más equitativo. Ana pérez

Vero dijo...

María, al nacer con un cromosoma de más en sus células y por diferenciarle algunas características del resto de las personas se considera diferente, pero ¿por eso hay que tratarla de forma distinta? ¿Esto no se trataría una injusticia? No solo se trata de considerarla de diferente manera, sino que María no se llama María, sino síndrome de down.
Estas situaciones tan desagradables se dan actualmente en nuestra sociedad y muy a menudo, por lo que hay que empezar a pararlas dese ¡YA!
La seño de María, como veis insiste mucho en que sepa bien y muy bien lo que es una pelota, le da igual el tiempo que tarde en aprenderlo, pero quiere que cuando ella vea una pelota, sepa rápidamente lo que es.
Cuando María ya sabe perfectamente lo que es la magnífica pelota, pasamos a otra cosa, ¡que divertido!
Su seño quiere que haga una muñeca o una persona con ojos, pelos, nariz, boca etc. y cuando María decide dibujarla, se le olvidan los pelos y su seño le insiste en que le falta algo, pero ¿es que María no ha podido ver personas en su entorno que no tengan pelos? ¿Por qué hay que dibujarle los pelos? Pero como hay que hacer lo que su seño diga, María los dibuja.
Así pasa un día, y otro, y otro, y otro…y María sigue haciendo lo que su seño quiere, porque es muy importante, pero: para quién, ¿para la seño? ¿O para María? Pienso que es para su seño, porque María con esto no conseguirá estar contenta.
Lo más triste de esta historia es que María no puede hacer lo que sus compañeros hacen, ella ve que sus amigos ríen, juegan, cantan, corren, descubren, exploran, tocan, saltan etc. y ella siempre está sentada en una misma silla, en el mismo lugar y siempre con un lápiz en la mano ¡Que triste!
No porque María sea distinta, tiene que realizar también distintas actividades en comparación con el resto. Quizás María no se esfuerce ni se interese tanto por estas actividades que su seño le impone día a día, como podría serlo si realizara actividades como los de su alrededor: explorando, jugando, descubriendo cosas nuevas, oliendo, tocando etc.
La seño de María lo que en este caso hace es delimitarle todas las capacidades y posibilidades que tiene, pero ¿Por qué? ¿Es que María no sabe nada? Quizás la seño sepa menos que María.
Creo que hay que ser conscientes de estas situaciones y pensar en ellos ya que tienen las mismas posibilidades que cualquier otra persona y no por tener una apariencia distinta, se tienen que tratar de diferente forma y ponerle una etiqueta para el resto de su vida.
En el caso de María, si la enseñanza apostara por un currículum abierto esto se vería desde otro punto de vista puesto que en este caso se atendería a la diversidad donde de esta forma se favorecería y se ayudaría a personas con apoyos especiales. Se trataría a María igual que el resto de sus compañeros y se desarrollarían todas las capacidades de forma igualitaria siempre y cuando se atiendan todas sus necesidades y capacidades en función del ritmo que, en este caso María, o que cualquier otro necesite, puesto que como futuras educadores infantiles debemos procurar que todos los niños consigan el éxito.
Verónica Fernández Gutiérrez.

Luisa dijo...

María, como un habitante más de nuestro planeta, desde el momento de su nacimiento tiene una catalogación dependiendo del país, la ciudad, el barrio, la posición social de la familia, las características físicas, psíquicas, si tienes un cromosoma de más, el entorno social que te rodea… y así podemos seguir con una larga lista de condicionantes que nos acompañan desde el primer día y de los que es difícil librarse (si es que alguna vez logras conseguirlo). Todos estos condicionantes son los que te impiden desde el principio de los principios poder desarrollarte libremente como persona autónoma, que decide explorar, descubrir, sentir y elegir a través de tus propias experiencias lo que crees que te puede interesar o consideras más adecuado para ti.
María es una víctima más de esta nuestra sociedad, que a veces de forma no intencionada, por sobreproteger a las personas etiquetadas como síndrome de down (socialmente vistas como personas más débiles incapaces de actuar y desenvolverse por sí solas como el resto de etiquetados, si no reciben una ayuda especial por parte de un especialista o alguien que les indique el camino) no les dan la posibilidad de interaccionar como los demás y de ir construyendo su propio conocimiento.
Pero claro la sociedad está muy satisfecha y se siente orgullosa de la gran labor integradora que realizan al permitirles compartir aula con los demás compañeros, siempre bajo la atenta mirada de sus maestros y sin olvidarnos de las magníficas sesiones de normalización y estimulación que reciben mientras que los demás chicos realizan actividades, que posiblemente para ellos sean más divertidas, interesantes y favorecedoras para una verdadera inclusión con el resto de compañeros.
Aunque de nada sirve que algunas personas sean conscientes de lo que verdaderamente significa integración, si son los propios padres los que desde un principio consideran que sus hijos son diferentes, los sobreprotegen y están conformes y convencidos de que la actuación hacia estos y la forma de integración es la más adecuada y magnífica para ellos, cuando deberían ser los padres los primeros en darle menos “pescadito” y más libertad para poder ir al río y pescar truchas. Luisa Pérez Romero 1º E.I B.

marta contreras dijo...

Marta Contreras Fernández
¿Hay diversidad en la sociedad en la que nos encontramos en la actualidad?, en un principio parecería que si, pero al leer historias como la de María, nos encontramos conque desgraciadamente, no hay ese trato igualitario para todos los seres.
Está claro que no todos somos seres homogéneos, puesto que por razones biológicas y genéticas, presentamos diferencias con respecto a las demás personas, esto es lo que hace que a María(la cual tiene síndrome de down), se le de un "trato especial", un trato que según su educadora es adecuado para que la niña vaya poco a poco integrándose y pueda ir relacionándose con niños "normales".
Me atrevería a decir, que para educar a María se está empleando una corriente conductista, ya que se le está marcando unas pautas, las cuales cohiben a la niña y no le permite que se exprese como ellas desearía. Un claro ejemplo, es el dibujo que María hace y que su seño con tanto cariño, corrige continuamente, marcándole en cada momento, lo que ésta debe hacer: " a tu muñeco le falta pelo",...
María cede a lo que su educadora le dice, porque eso es lo correcto, además de que recibe recompensas (como si fuera un animal de feria); pero lo que realmente le gustaría a esta niña es poder experimentar su entorno como cualquier niño de su edad, que no presenta su dificultad, para así poder desarrollarse y evolucionar tanto en el ámbito social, como afectivo, cognitivo y motor y de esta forma ser una más, sin prejuicios, en este mundo que no deja de poner etiquetas

LA UNION dijo...

Silvia Sánchez Jiménez. Pienso que no esta bien que tenga que hacer cosas diferentes solo por el simple hecho de tener Sidrome de Down, sino al contrario deberiamos dejarla que experimente al igual que los demás niños.
Nosotras deberiamos ofrecerle estímulos para que le sea más facil enfrentarse a la realidad de la vida.
También sería conveniente integrarla con el resto de la clase y no aislarla para contribuir a su integración en la sociedad. Silvia

Ana dijo...

Marta Garcia Irigaray No es justo que por nacer con un cromosoma más nos pongan un nombre (sindrome de down)y estemos señalados para siempre.En el caso de maria no la debería tratar asi.Algunas personas dirían que María es privilegiada por tener toda la atención sobre ella pero no es así porque si estuviera con más niños se integraría más y sería más fácil la adhesión con la sociedad aunque tenga ese problema.

Rakel dijo...

Aunque haya avanzado la sociedad todavia permanece la epoca en la que la discriminación esta presente, ya sea por enfermedad o cualquier otro tipo.
Pienso que para Maria sería importante que en vez de estar aislada de la sociedad por lo menos a lo que se refiere al tema educativo sería conveniente que Maria se relacionara con niños que son como ella, ya que todos somos iguales solo que nos empeñamos en diferenciar, es cierto que le costara mas trabajo realizar cualquier actividad que se proponga pero es necesario que ella lo realice aunque tarde el tiempo que tenga que tardar y que lo haga como quiera es decir que no se le ponga una plantilla de como debe hacerlo sino que lo hago mediante su método.
Es decir que tenemos que atender a todo tipo de personas es decir que tenemos que es necesario que haya diversidad en las distintas aulas.
Respecto a la comparación que se hace entre el problema que plantea María y el ejemplo con el delfín me parece que es un poco fuerte comparar ambas situaciones.
Ya que lo que se hace con el animal es adiestrarlo pero a las personas no se les puede adiestrar, es decir que las personas evolucionan por si mismas.
En difinitiva lo que quiero dejar plasmado es que hay que promover la integración de las personas con discapacidades en el medio social.

Evelyn dijo...

María es una niña con síndrome de Down, a la que le gustan los colores, las formas, y en definitiva explorar todo lo que el mundo le rodea al igual que cualquier niño de su edad, pero lamentablemente María ha llegado al mundo para ser tratada diferente.
En lugar de recibir una educación en la que ella construye su propio aprendizaje a través de las experiencias adquiridas, a María se le adiestra conduciéndole su aprendizaje como si fuera un animal desde muy temprana edad para que llegue a parecerse a lo que la sociedad define como “ normal ”.
Considero que nadie tiene que esforzarse por hacerse un hueco en la sociedad, es la sociedad la que se tiene que amoldar a cada uno de notros.
María no ha elegido ser “diferente”, pero nosotros desde la inclusión si podemos hacer que lo sea ofreciéndole las mismas oportunidades a través de una educación en la que se guíe su camino en lugar de dirigirlo.
Evelyn Rodriguez

cristina dijo...

¿Somos todos iguales?¡que aburrido seria el mundo si esto fuese así! Todos somos distintos hasta María por el hecho de poseer un cromosoma más. Aún en los tiempos que corren no nos damos cuenta que aunque lo que pretendemos es ayudar a María a que evolucione con mayor facilidad; quizás lo que estamos consiguiendo es un esfuerzo paupérrimo que solo nos llevara a un empeoramiento de su evolución. “Su querida seño” cree que realiza muy bien su trabajo porque fuerza la mano de María hasta consiga señalar una pelota o dibujar un muñeco (tal y como a ella se le antoja)¿no pensáis que María podría llegar a ser capaz de realizarlo por si misma como el resto de sus compañeros? María es una niña inquieta como todos los niños de esta edad que tiene cierta incertidumbre por querer descubrirlo todo y explorar el mundo que le rodea; pero en este caso no se le permite hacer lo que ella desee, coger tocar, explorar,….sino que se encuentra en una sala a solas con su “seño “que es tan buena (sin mantener relación con el resto de sus compañeros) haciendo de ella una adiestrarían como si de un animal se tratara. No olvidemos que es un ser humano que también tiene derecho a descubrir, sentir, explorar, soñar, construir…como el resto de sus compañeros y no solo a llenar la botella con la sustancia que sus” seño” que es tan buena la llena como si de un recipiente vacio se tratara.¿Pensais que aun existen diferencias entre unas personas y otras o somos homogéneos a pesar de todas las diferencias con las que tenemos que perdurar a lo largo de nuestra vida? Pero habiendo “seños “tan buenas como la de María estas diferencias las podremos solucionar con los métodos como los que la “seño “emplea con María ¿NO? Pues en verdad no, de ninguna de las maneras, entre todos debemos intentar atender a la diversidad dentro de lo posible (puesto que esta idea no la comparte demasiada gente y sino solo hay que conocer la historia de María)y sobre todo poder mantener un modelo curricular abierto. Tan solo mencionar que con la ayuda de todos y fomentando nuestras ideas aportando granito a granito como las hormiguitas podremos conseguir algo más provechoso que la pésima integración a la que María se encuentra sometida día tras día.

Lucia P dijo...

Hace pocos días, los alumnos de educación infantil visitamos el parque de las ciencias donde tuvimos la ocasión de estar presentes en una situación parecida a la historia de María.
No recuerdo el nombre de la niña, pero su imagen perdura en mi recuerdo, era rubita y de ojos azules presentaba un leve retraso a la hora de expresarse oralmente con respecto a sus compañeros de clase.
La maestra desde un primer momento posiciono a la niña sobre sus piernas, impidiendo que la niña interactuara a una mayor escala con los demás niños.
Mientras el resto de compañeros intervenían continuadamente en la actividad, la pequeña permanecía prisionera de su seño,la cual sin aceptación previa de la criatura deshizo la preciosa coleta que recogía su melena rubia, sin su previa aceptación, para poner en su lugar una trenza.La niña expresaba sus ansias de ser una mas a través de mensajes corporales que la maestra intentaba aplacar por medio tirones y de la reiteración continua de las siguientes palabras:¡estate quieta!
El trato que la maestra con algo que en mi interior me decía que esa linda niña no había disfrutado tanto de la actividad como hubiera podido si se lo hubiera permitido.

No por el hecho de tener un cromosoma mas,no dejan de ser niños/as, no podemos sentenciar a nadie a vivir aislado, por una variación en su carga genética.

En conclusión María puede relacionarse, integrarse e interactuar con el medio y con la sociedad y desde nuestro rol, bien sea como padres, educadores, o simples desconocidos del niño debemos de permitírselo siempre y cuando no peligre su integridad física.

elena dijo...

Elena:No deberia existir la discriminacion en el aula sin embargo la historia de Maria es un claro ejemplo de aplicacion en la practica de un modelo sumamente tecnocratico que no se adapta a la realidad sino a un conjunto de estimulos y respuestas condicionadas y consideradas favorables con un premio, Maria no entiende lo que hace porque nada de lo que le enseñan esta relacionado con su vida cotidiana, no se le permite conocer el mundo explorar, reir, sentir , tocar como al resto de los demas niños ni siqueiera el relacionarse con otrs iguales y mantener relaciones de afecto, apego, social de compañerismo simplememte se le aparta por el hecho de tener una discapacidad y precisar una ayuda para sus dificultades esta situacion no es para nada justa.

elena dijo...

Elena:No deberia existir la discriminacion en el aula sin embargo la historia de Maria es un claro ejemplo de aplicacion en la practica de un modelo sumamente tecnocratico que no se adapta a la realidad sino a un conjunto de estimulos y respuestas condicionadas y consideradas favorables con un premio, Maria no entiende lo que hace porque nada de lo que le enseñan esta relacionado con su vida cotidiana, no se le permite conocer el mundo explorar, reir, sentir , tocar como al resto de los demas niños ni siqueiera el relacionarse con otrs iguales y mantener relaciones de afecto, apego, social de compañerismo simplememte se le aparta por el hecho de tener una discapacidad y precisar una ayuda para sus dificultades esta situacion no es para nada justa.

ana dijo...

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Nos encontramos ante una historia que pasa cada día en nuestra sociedad.Podemos observar la discriminación y el trato tan desigual que hay hacia la gente que tiene una minusvalía. Pienso que las personas que sufren el mismo problema que Maria, deberían de ser tratadas por igual en todos los ámbitos, ya que de esta forma pueden desarrollar sus capacidades, integrarse en la sociedad, en la escuela por ellos mismos; y así conseguir que ellos se sientan más autónomos. Pienso que tratando a todos por igual sería más fácil la integración, y así cuando vean que pueden hacer las cosas como los demás, se sentirán felices y su aprendizaje sería más satisfactorio
Esta enseñanza se debería de desarrollar en una clase donde haya una diversidad, para que sea todavía más gratificante su enseñanza y así poder experimentar, manipular, crear como los demás.
Sandra >Prieto

Pili dijo...

Maria tiene un año y medio y por nacer con un cromosoma mas, tiene que tener una etiqueta para toda su vida,¿es eso justo?; ademas no es solo eso lo que tiene que llevar toda su vida, sino que tiene que estar aislada en una clase con su "seño" haciendo lo que a ella le parece sin dejar explorar a Maria lo que hay a su alrededor ,esta cuando hace algo bien la premiara con gusanitos como si se tratara de un delfin del parque acuatico, me parece muy ingusto que la traten como si no tuviera derecho a estar con los demas niños, haciendo actividades como los demas ect.
Esperemos que esto cambie con el paso del tiempo y que nos demos cuenta que estos niños pueden ser como los demas o incluso mejor depende solamente del trato que se le de.

ana dijo...

BEATRIZ RODRÍGUEZ LÓPEZ.

Pienso que porque esta niña tenga esta discapacidad tengamos que tratarla de diferente modo que a los demás niños, sino que al contrario, hay que darle el mismo trato que a los demaś compañeros para que así pueda crecer en un mundo que la respeten tal y como es,y para que se pueda relacionar socialmente con todas las personas el día de mañana sin ningún tipo de problema.
También creo que sería bueno dejarla libremente para que experimente y llegue a ser capaz de ser autonoma, para que ella pueda ver hasta donde llegan sus capacidades, para que conozca poco a poco la realidad de las cosas.
en conclusión, lo mejor para María sería ponerla en una clase con más niños para que se relacione con ellos para que no haya valores discriminatorios y pueda haber diversidad en el aula.

Lucia Piñar Diaz dijo...

Integrar a personas como Maria en un aula de alumnos "normales" hoy en dia no debe ser un problema.
Hay algunos padres que son los culpables de que los propios compañeros discriminen a los niños que tienen alguna diferencia con ellos, ya que piensan que es un problema para sus hijos porque la educadorá deberá dedicar mucho mas tiempo en ellos y por lo tanto menos en sus hijos.Cuestión que desde mi punto de vista no es correcta, ya que la dedicacón se puede hacer de forma proporcionalmente.
Apartar a los niños con dificultades del resto del grupo no es nada favorecedor ni para ellos ni para el resto de los niños.
La semana pasada en una visita que hicimos pude ver una situación parecida a la de Maria.Era una niña con rasgos diferentes a los de los demás, tenia sindrome de down,y su seño la puso entre sus piernas ,sin dejar que se moviera por tener esta diferencia.Observandola me pude dar cuenta que ella no se debió sentir bien de esta manera porque su maestra no la dejaba moverse y ella queria hacerlo, como el resto de sus compaleros.

En conclusión, todos somos diferentes y por lo tanto la sociedad y la educación, debe adaptarde a cada persona y no la persona a todo lo demás. Esto es un reto que desde mi punto de vista,todavia está por conseguir.

Miguel Vicente Prados dijo...

Entonces estaremos de acuerdo que no todas las personas somos iguales todos tiene sus defectos virtudes; pero todo ser humano necesita explorar el mundo, relacionarse con sus iguales para así poder ir adquiriendo experiencias. ¿Pero en el caso de Maria es que padece el síndrome de Down y por eso se la debe de tratar diferente? Pues no estoy de acuerdo lo que ella también necesita es relacionarse con los niños; jugar, crear, experimentar, construir y descubrir las cosas por ella misma e ir adquiriendo autonomía). Para enfrentarse en la cruda sociedad que le espera.
En cierto modo la seño piensa que lo que ella esta hace es lo mejor para Maria
Por eso le dice muy bien, y le da una bolsa de gusanitos cada vez que Maria logra hacer lo que la seño le manda. Y muchas veces las personas hacen cosas que pueden condicionar a la personas con lo cual ya se las esta delimitando a lo que puede o no hacer. Como sucede en el caso de Maria ósea que no es ella si es síndrome de down

MARILIN

Fany dijo...

¿Por nacer con un cromosoma más quiere decir que sea diferente? Maria es una niña que ha nacido con esta diferencia, y tan solo por ello ya todos le han puesto la etiqueta de “la niña con Síndrome de Down” y la discriminan y separan, cuando ella tiene las mismas inquietudes y necesidades que el resto de niños.
A María le gusta descubrir, conocer cosas nuevas, jugar con los demás compañeros de clase, relacionarse con las personas de su alrededor… sin embargo, su “seño”, a la que ella tanto quiere, la separa de todos, la sobreprotege y no le permite que explore y se relacione libremente con sus amigos. Además, la trata como un animal al que se pretende domesticar, ya que la obliga a identificar objetos que, a ella, seguramente, no le interesan, pero si su “seño” se lo pide será porque es importante y por ello le hace caso; pero lo que realmente ella desea es descubrir otras cosas, cosas nuevas, y, con total seguridad, mucho más fascinantes.
Este es uno caso entre tantos de discriminación que ocurren hoy día, por el simple hecho de tener unas características distintas ya se les pone una etiqueta y se los trata de “diferentes” o “especiales”.
Una de las grandes tareas del sistema educativo es concienciar a las personas de este problema desde la escuela infantil. Ya que se trata de un tema difícil radicar, por lo llevará mucho tiempo cambiarlo, y no será posible de la noche a la mañana; pero para ello estamos formándonos como futuros educadores, para luchar contra esta discriminación y así poder conseguir un estado de bienestar para todos.

Carlos dijo...

No es necesario tener una discapacidad para ser diferente.

Tendríamos que analizar que consideramos normal, y que es anormal según nuestra forma de entender la diversidad, para responder a esta cuestión.

Bajo mi punto de vista, la diferencia esta implícita en la normalidad, y por lo tanto la mejor forma de atender esta diversidad, será a través de situaciones cotidianas, donde utilizaremos la integración en el grupo de los niños y niñas que presenten cualquier problema, para fomentar la motivación y favorecer una convivencia que enriquezca a ambas partes, ya que todos podemos aprender cosas de los demás.

El problema llega cuando etiquetamos a las personas, arrebatándoles su identidad. Todo porque no comprendemos su forma ser y preferimos tratarlo como etiqueta y no como persona, ya que es mucho mas fácil tratar con etiquetas que con personas. De este modo nos exculpamos de la responsabilidad, en el fracaso de estas etiquetas.